Canciones infantiles para calmar y relajar a los más pequeños

No hace falta que expliquemos aquí que “la música amansa a las fieras”; preferimos dejaros con las mejores melodías que cumplirán su cometido.

No es la primera vez que hablamos de los innumerables beneficios que la música ejerce sobre los niños pequeños. Ya sea para aprender, para jugar o para relajarse, las melodías infantiles (y no tan infantiles) aparecen ante los padres como instrumentos capaces de obrar incluso algún que otro milagro.

En esta ocasión, vamos a detenernos en la música que ayudará a las criaturas a relajarse cuando estén nerviosos, cansados o enfadados. No está de más, antes de empezar, reivindicar la maravillosa fuente de sabiduría que las madres y las abuelas representan en este sentido: no dudéis en preguntarlas para, así, recuperar cancioncillas, coplillas, nanas…

Lo más importante para que la melodía consiga relajar, o incluso dormir, a los bebés es que su ritmo sea suave y armonioso, como bien nos enseñan las nanas tradicionales. De esa manera, la criatura podrá entrar en un estado de relajación por el efecto que se produce sobre el sistema límbico.

La música clásica acude en tu ayuda

Es ya muy popular el conocido como efecto Mozart. Desde hace años, diversos estudios vienen demostrando la importancia del efecto de la música clásica sobre la mente de nuestros hijos. Muchas mujeres embarazadas colocan sus cascos sobre su barriga para que sus bebés, incluso antes de nacer, empiecen a recibir sus beneficios: favorecer el desarrollo de la atención, de la memoria… Y, por supuesto, también son capaces de relajar, tanto a bebés como a adultos, si se eligen los temas correctos.

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Os recomendamos algunos:

  • Water Music, del compositor alemán Georg Friedrich Händel. Muy buena elección para calmar a los niños. Se recomienda siempre elegir las versiones arregladas, más sencillas y menos barrocas que las originales, contribuyendo así a un nivel superior de relajación.
  • Canción de cuna (Wiegenlied),  del reconocido pianista romántico alemán Johannes Brahms, que compuso esta nana con motivo del nacimiento del segundo hijo de una cantante soprano, Bertha Faber, con la que tuvo una historia de amor. Es una de las canciones de cuna más famosas del mundo y merece aprenderse la letra, que es una maravilla.
  • Claro de luna, otra canción archiconocida, compuesta también por el archiconocido compositor y genio de la música Ludwig van Beethoven. Está al nivel de sus grandes obras, como la Quinta Sinfonía. Parece ser que también la escribió inspirado en una joven de la que se estaba enamorado.
  • Y muchas más melodías compuestas por las mayores y más importantes figuras de la música clásica: Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, Antonio Vivaldi… Siempre y cuando sean melodías tranquilas, sin cambios de ritmo bruscos.

El cancionero popular siempre funciona

No siempre tenemos un aparato de música o un móvil al lado. Así que, como decíamos más arriba, es buen consejo recurrir de vez en cuando al cancionero popular, que sabe mucho de calmar niños y de relajación.

  • A la nanita nana. Originalmente se compuso como un villancico pero su popularidad la llevó a extenderse por todo el mundo en forma de canción de cuna.
  • Estrellita, ¿dónde estás? Este tema tiene mil y una versiones y nombres diferentes dependiendo a quién le preguntes. Parece ser que su origen es bastante antiguo y se sitúa en Francia.
  • Duérmete niño. Poco se puede decir de la que quizás es la nana más famosa en nuestro país.
  • Nana de la Hierbabuena. Terminamos con esta recomendación menos usual. Esta canción la compuso Carmen Agredano expresamente para la película La voz dormida, de Benito Zambrano. Es una delicada y preciosa canción que, sin problema, puede entrar en nuestro catálogo de temas relajantes.

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