¿Cómo es el proceso físico de una mujer después de una transferencia embrionaria?

La implantación de los embriones en el útero es, quizá, una de las fases claves dentro de un tratamiento de reproducción asistida y tiene asociados diversos síntomas.

Cualquier procedimiento que tenga que ver con la reproducción, ya sea ésta natural o asistida, conlleva para la futura madre una revuelta hormonal que, lógicamente, acarreará determinados síntomas. Dependiendo de la mujer (igual que ocurre con la menstruación), las sensaciones serán más o menos intensas.

La transferencia embrionaria es una de las etapas que forman parte de un proceso de reproducción asistida en el que, previamente, se ha realizado la fecundación en el laboratorio. Concretamente, consiste en introducir en el útero los embriones que hayan prosperado  por medio de un fino catéter.

¿Cuáles son esos síntomas?

Según afirma el Instituto Bernabeu de Madrid, existen una serie de sensaciones comunes que experimentan las mujeres que se someten a una transferencia embrionaria. En general, no suelen ser graves pero, en caso de que así sea, la mejor opción será siempre acudir al médico.

- Es frecuente sentir los pechos hinchados y endurecidos por la carga hormonal que se ha administrado antes de la transferencia embrionaria.

- No es raro tampoco sentir dolor de cabeza y mareos debido a la actividad hormonal o incluso al estado anímico de la mujer, que puede experimentar estos días un poco de ansiedad.

- También es normal sentir pinchazos, cólicos y dolor en la zona abdominal. En este último caso, y si los dolores son leves, los expertos recomiendan tomar algún analgésico (Paracetamol o Nolotil). En cambio, si los dolores persisten y se vuelven muy intensos, es mejor acudir al ginecólogo rápidamente.

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- Finalmente, el síntoma que más puede asustar pero que realmente no conlleva ninguna anormalidad es el sangrado. No se produce en cantidades grandes y ocurre durante los dos o tres días posteriores a la transferencia embrionaria.

No se han de olvidar tampoco la presencia de efectos psicológicos sobre la madre. Es normal, ya que desde la transferencia embrionaria hasta el primer test de embarazo, pasarán dos semanas en las que la mujer puede sentir nervios o ansiedad, llegando a padecer episodios de insomnio. Es recomendable intentar estar tranquila y no pensar demasiado en el tema.

Recomendaciones a seguir tras una transferencia embrionaria

Una vez se haya realizado el proceso de implantación de embriones en el útero, la madre ha de llevar, sobre todo, una vida tranquila. Pueden realizarse actividades como pasear, por ejemplo, pero nunca ejercicio físico intenso; nada de correr o de ir al gimnasio. No hay problema en ir al trabajo, siempre y cuando éste no implique mucho movimiento, según afirma la Dra. Marta Trullenque, de la Clínica Eugin de Madrid.

Otra de las reglas que no hay que saltarse es evitar los baños en la piscina, en la playa o en la bañera, para que así no se corra el riesgo de contraer alguna infección que complique el proceso. Tampoco se deben mantener relaciones sexuales con penetración, ya que durante éstas se producen contracciones que pueden afectar a la implantación de los embriones.

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