Los cambios emocionales, otro síntoma del embarazo a tener en cuenta

La montaña rusa de hormonas que supone la gestación conlleva cambios en el humor de la mujer que es mejor conocer para gestionarlos de la mejor manera.

Durante los nueve meses que dura el embarazo, la mujer está sujeta a un sinfín de actividades hormonales que son las que, en última instancia, provocan la mayoría de los síntomas que se padecen. Las náuseas, la fatiga y el malestar son resultado de la segregación hormonal, tan necesaria para un desarrollo correcto de la gestación.

Y es que, al final, lo único que hacen las hormonas es preparar el organismo de la futura madre para dar cobijo al feto y garantizar que crezca normalmente, con los nutrientes y el espacio necesarios. Pero tanta hormona circulando, no sólo afecta a nuestro físico, pues nuestra psique también sufre alteraciones que provocan cambios de humor.

Primer trimestre: cambios emocionales más intensos

Si en un proceso tan crónico como la menstruación las mujeres ya experimentamos cambios de humor, con momentos de euforia a los que siguen días de profunda tristeza, intentemos imaginar los vaivenes derivados de una fecundación y las etapas que le siguen después.

Como ocurre con los síntomas físicos, los emocionales también son más intensos durante los tres primeros meses. Parece ser que, cuanto más fuerte es la molestia física, más pesadas serán también las psicológicas.

Las primeras doce semanas se caracterizan por momentos de ansiedad o angustia por el temor a la nueva situación de la madre, una etapa que debe aprender a gestionar, así como los cambios bruscos de humor. Hay que estar preparada para pasar de la euforia a la tristeza, de la alegría al enfado.

Segundo trimestre: llega la tranquilidad

La actividad hormonal se reduce notablemente entre la semana 12 y la 24. El embarazo ha dejado atrás su etapa más crítica y los principales órganos del feto han comenzado a desarrollarse, únicamente queda que crezcan en tamaño. De ahí que este segundo trimestre sea emocionalmente más tranquilo para la madre, que suele adoptar una actitud muy positiva pese al tamaño creciente de la barriga que obstaculiza la realización de algunas actividades.

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Es buena idea aprovechar estos meses más tranquilos para prepararse con calma para la última etapa del embarazo. Se puede acudir, por ejemplo, a clases de yoga que contribuyen a una mejor respiración y relajación. Si ya practicabas ejercicio antes y el ginecólogo no pone problemas, puede continuarse con la actividad de manera moderada.

Tercer trimestre: vuelven los miedos

Es normal que, a medida que se vaya acercando el momento del parto, la madre sienta cómo reaparecen sensaciones como el miedo. El bebé está preparándose para venir al mundo y es lógico que se preocupen a causa del temor a que algo no salga bien. Como se sabe, el estrés de la madre también afecta al feto, por lo que esas clases de relajación le vendrán como anillo al dedo. Aprender a controlar la ansiedad es muy importante para un fin de embarazo y un parto sin incidentes.

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