Métodos científicos para conocer el sexo de tu bebé: ¿cómo saber si será niño o niña?

Una de las mayores curiosidades de los padres durante el periodo del embarazo es saber si su bebé será un niño o una niña. Aunque es inevitable la realización de predicciones sin ninguna validez médica, existen métodos científicos que permiten conocer, con un elevado grado de fiabilidad y precisión, el sexo del nuevo integrante de la familia.

La mayoría de los padres buscan resolver la incógnita sobre cuál será el sexo de su bebé durante las primeras semanas del embarazo, un dato que únicamente puede obtenerse mediante técnicas y métodos científicos, huyendo de las tradicionales suposiciones o remedios caseros, conocidos por todos, pero que no presentan ningún tipo de fiabilidad médica.

La eficacia de los principales métodos científicos para determinar el sexo del bebé depende del número de semanas de gestación, encontrándose entre los más habituales la extracción de sangre de la madre y el análisis de la misma en un laboratorio con la intención de aislar los cromosomas sexuales del bebé (a partir de las 7 semanas) o la realización de una ecografía a entre las 18 y las 20 semanas de embarazo. En detalle, resulta necesario explicar en qué consisten los cuatro sistemas de carácter científico que mejores resultados arrojan en la actualidad.

Realización de un análisis de sangre

Según afirma el equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, la sangre de la madre, cuando se encuentra en periodo de gestación, contiene la información suficiente como para determinar el sexo del feto a partir de la séptima semana de embarazo aproximadamente. Sin duda, una información que se puede obtener, con un bajo margen de error, de manera mucho más rápida que mediante una ecografía, que no se puede realizar antes de la semana número 20.

La prueba consiste en extraer una pequeña muestra de sangre de la madre para analizar los fragmentos de ADN no celular que se encuentran incluidos en su plasma y que proceden directamente del feto. En más del 95% de los casos, a través de la sangre se puede asegurar si el feto es portador del cromosoma Y (que determinaría su sexo masculino) o no (se trataría de un feto del sexo femenino)

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La posición de la placenta

Este método científico recibe también el nombre de Método Ramzi, en honor al ginecólogo que lo descubrió. Se basa únicamente en la posición de la placenta en relación con el feto que se encuentra en su interior con el objetivo de conocer su sexo desde la primera ecografía. Tiene un índice de fiabilidad del 97% aunque no se vean los genitales a través de aparatología u otros medios técnicos.

Amniocentesis

Se trata de una prueba de carácter invasivo que consiste en la extracción de líquido amniótico con células fetales. Se realiza, principalmente, para detectar problemas congénitos en el bebé, como por ejemplo, el síndrome de Down o el síndrome de Turner, aunque también permite conocer el sexo.

Se suele realizar a futuras madres de más de 35 años, entre las semanas número 14 y 18 de gestación. Con la amniocentesis se puede detectar, con gran precisión, el sexo del niño y gracias a este dato, analizar posibles enfermedades hereditarias y anomalías cromosómicas. La información que aporta esta prueba es 100% fiable y no produce dolor en la mujer embarazada.

Ecografía

Se suele realizar alrededor de la semana 20 del embarazo y es una de las pruebas más utilizadas para conocer el sexo del bebé. Generalmente, en la segunda ecografía que se realiza, es cuando, dependiendo de la posición del bebé, pueden observarse con mayor fiabilidad sus genitales para determinar si será niño o niña.

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