Cuentos para dormir: Una buena oportunidad para educar a tus hijos en valores

Además de ser una rutina saludable porque los entretiene, relaja y ayuda a que descansen mejor, los cuentos infantiles son también una excelente fuente de consejos y moralejas que sirven para fomentar su desarrollo personal.

Los cuentos para dormir se presentan como una de las alternativas más adecuadas para que los más pequeños de la casa aprendan y sobre todo, comiencen a entrar en contacto con creencias positivas mundiales. Lo harán de una manera muy sencilla y divertida, ya que rápidamente se convertirán en los auténticos protagonistas de la narración, introduciéndose de lleno en el desarrollo de las fascinantes historias que suceden en las fábulas infantiles más conocidas.

El amor, la amistad, el respeto o la solidaridad son algunos de los valores que podemos encontrar en cuentos como ‘Las flechas del guerrero’, que habla de la importancia de convivir en un mundo en paz, alejado de guerras y enfrentamientos entre naciones, o el relato ‘De sonrisa a sonrisa’, que invita a los niños a que comiencen a adoptar diversas normas de conducta y actitudes positivas en el desarrollo de sus tareas diarias.

Cuentos para actuar y vivir de la manera más educada

Si los niños aprenden este tipo de valores desde muy pequeños, lograrán que estos se integren progresivamente en su vida, resultando complementarios al transcurso del tipo de ambiente familiar en el que se encuentren incluidos. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, podemos definir el término valores como “los principios ideológicos o morales por los que se guía una sociedad”.

Por tanto, las buenas conductas y comportamientos son fundamentales en el desarrollo infantil, tanto en el núcleo familiar, como cuando comiencen a relacionarse con otros niños de su misma edad en el exterior.

Gracias a la ayuda de sus padres, los niños aprenderán algo tan sencillo como la rutina de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. De esta sencilla manera, serán capaces de comportarse en diferentes situaciones, actuando de la forma más adecuada y correcta posible. En este cometido, los padres y educadores cuentan con la ayuda directa de esta útil herramienta, los cuentos infantiles, donde se concentran, de manera visual y escrita, muchos de estos valores que contribuyen a crear y asentar una correcta conciencia social.

A través de la literatura infantil, los niños harán suyas las historias que se desarrollan en las narraciones, y comprenderán, realizando un paralelismo con la realidad, que esos casos de ficción también pueden tener su equivalencia en la cotidianeidad. Y sobre todo, a la hora de transmitir un mensaje, la enseñanza resulta mucho más sencilla y divertida, a la par que instructiva, que una reprimenda o castigo más severo.

En esta línea, como asegura el psicólogo norteamericano Bruno Bettelheim, “la misión principal de los padres es transmitir a sus hijos los diferentes valores morales que den sentido a su vida y que hagan de ellos unas personas maduras y bien formadas. Todo ello, mientras aprenden a cuidarse, a respetarse a sí mismos y a tener siempre en cuenta a los demás”.

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Aprender a escuchar, imaginar y fantasear

Desde un punto de vista sensorial y psicológico, la mayoría de los cuentos para dormir a los niños sirven también para que aprendan a escuchar, imaginar y fantasear. Asimismo, es la mejor alternativa para inculcarles la pasión por la lectura y que sean capaces de reaccionar, con los mecanismos y argumentos suficientes, ante cualquier situación complicada que se les pueda presentar. Por tanto, este escenario se presenta como la mejor combinación posible entre creatividad y educación.

Existen historias (e incluso, si no han sido creadas con anterioridad, los padres pueden inventarse el propio cuento) con las que se pueden incidir directamente en una situación concreta o planteamiento en el que se haya visto inmerso el niño. En muchas ocasiones, no son capaces de verbalizar lo que les sucede y por tanto, necesitan tomarlo en perspectiva, mediante ejemplos concretos de características similares. Ahí es, precisamente, donde adquiere un papel muy importante la literatura infantil y su contenido específico.

Es muy posible que, a través de la diversión y la emoción que le produce el cuento a un niño, pueda perder el miedo y la vergüenza inicial que mantenga con sus familiares y además, aprenda mucho mejor la enseñanza que se desea transmitir.

La psicóloga y escritora Begoña Ibarrola defiende precisamente esta idea en sus ponencias, asegurando que “los cuentos favorecen el autoconocimiento y la conciencia emocional de los niños, ya que les permite mirar más allá de su pequeña y limitada vida, mostrándoles todas las posibilidades de realización de los seres humanos”.

Por tanto, resulta muy recomendable tomar el hábito de leer un cuento en la mejor compañía, la de tus hijos, siendo considerado como uno de los complementos más idóneos en su proceso educativo. Tus niños aprenderán de la forma más divertida y asimilarán mucho mejor las ideas positivas y las moralejas finales de estas historias infantiles. Deja que se conviertan en pequeños aventureros, que establezcan sus propias relaciones de afecto y sobre todo, que desarrollen la belleza y la verdadera importancia de sentir.

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