Cinco cuentos educativos y muy entretenidos para dormir a los niños

El mejor recurso educativo para transmitir valores a temprana edad son las historias que les contamos a nuestros hijos, de ahí la importancia de seleccionar las más adecuadas para su desarrollo cognitivo y emocional.

La hora de dormir es uno de los momentos idóneos para leer un cuento a nuestros hijos, no sólo porque conseguiremos que cierren los ojos, sino porque además, dependiendo de la historia, podemos educarlos con valores positivos que irán forjando su carácter a posteriori.  Cuando se es pequeño, el primer contacto con el mundo se produce a través de las historias que permiten entenderlo y aprender a vivir en él.

Cinco cuentos educativos imprescindibles

La tortuga y la liebre. Todos conocemos la historia de la tortuga que, cansada de que la liebre la infravalore por su lentitud, la reta a una carrera y, finalmente, la gana. La liebre, por la excesiva confianza que tiene en su victoria y por el menosprecio que siente hacia su rival, no da importancia al reto y, para su sorpresa, cae en la derrota. Esta fábula de Esopo nos enseña, ante todo, el valor de la humildad y cómo reírnos de aquellos que son más débiles se puede volver, eventualmente, en nuestra contra. Asimismo, realza la constancia, el valor y el esfuerzo como actitudes beneficiosas que adoptar ante las metas más o menos complicadas que se van presentando a lo largo de nuestra vida.

El patito feo. Esta historia nos narra las peripecias de un pequeño pato que tiene la mala fortuna de nacer en el seno de una familia equivocada, que le desprecia porque físicamente no es como ellos. Es más feo. La criatura lucha, sin lograrlo, por hacerse un hueco entre sus hermanos y ser aceptado por su madre. La historia concluye cuando encuentra un grupo de cisnes muy bellos que, sorprendentemente, le adoptan porque le consideran uno de los suyos. En ese momento, el patito feo se da cuenta de que en realidad es un hermoso cisne. Con este cuento nuestros hijos aprenderán, por un lado, a no despreciar al diferente por el mero hecho de serlo y, por otro, a no tener miedo a ser diferentes.

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Los tres cerditos. Este cuento popular nos brinda la historia de tres hermanos que, amenazados por el lobo feroz, deciden construirse una casa para cada uno. El primero, más vago, decide hacerla de paja para terminar antes. El segundo, tampoco muy trabajador, la hace de palos de madera. Mientras se dedican a jugar se ríen del tercer hermano, el más responsable, que hace su casa de ladrillo, de tal manera que cuando llega el lobo, es la única que queda en pie. Ésta es la historia por antonomasia sobre la responsabilidad con el trabajo bien hecho. Pese al esfuerzo que implica, entendemos que a largo plazo es mejor hacer las cosas bien aunque cuesten más, ya que posteriormente no habrá que corregir errores.

La lechera. Félix M. Samaniego nos dejó esta fábula que bien podría resumirse en el refrán popular “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Una granjera hace el encargo a su hija de llevar la leche al mercado para venderla con la promesa de que se podrá quedar el dinero recaudado. La niña camina imaginando absorta en qué se comprará con lo que gane y en cómo se hará millonaria. Pero la ambición le juega una mala pasada, tropieza y se rompe el recipiente con la leche, yéndose sus sueños al traste. La narración también nos ayuda a caer en la cuenta de cómo echamos a perder el presente con ensoñaciones sobre un futuro que todavía no ha llegado.

Pedro y el lobo. En este cuento, un pastor se dedica a gastar bromas a sus vecinos con la llegada del lobo. Les pide auxilio para luego reírse de aquellos que han venido a ayudarle. Tantas veces lo hace que, al final, cuando llega el lobo de verdad, nadie acude y la bestia se come algunas de sus ovejas. En definitiva, es un aviso a los mentirosos. Si se miente constantemente, el día que digas la verdad nadie te creerá y, lo que es peor, nadie querrá ayudarte.

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