¿En qué consiste exactamente la pregorexia?

El miedo a ganar peso en el embarazo, y las conductas asociadas al mismo, pueden derivar en un problema muy parecido a los trastornos de la alimentación más comunes

Los médicos hacen hincapié en que el control del peso en el embarazo es fundamental para que todo salga sobre ruedas: empezar un embarazo con el peso justo, y controlándolo hasta el final, puede prevenir problemas como la hipertensión, la diabetes gestacional, al preeclampsia o sufrir un parto prematuro. Sin embargo, este control hay que entenderlo, como todo, con la justa mesura: la presión que ejercen las redes sociales, las recuperaciones exprés de las celebrities y la propia imagen en ocasiones lleva a las mujeres gestantes al polo opuesto de la balanza. Es decir, a obsesionarse por no ganar peso en absoluto.

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Este fenómeno se conoce hoy en día como pregorexia, que viene precisamente de la palabra pregnant ( embarazada en inglés) y anorexia; parte de una serie de rasgos que indican un control obsesivo del peso durante el embarazo, ya sea mediante la restricción de calorías o con un exceso de ejerecicio. Este miedo a engordar no está tipificado como tal como un trastorno de la alimentación, como sí lo están la anorexia o la bulimia, y por tanto no se considera oficialmente un diagnóstico; de hecho, el propio término es de acuño popular. Aún así sus indicadores y síntomas son compatibles y discurren muy paralelamente a los de estas dos enfermedades. De hecho, el término en habla inglesa existe desde hace años: la obsesión por no ganar peso se exacerba en algunas mamás gestantes precisamente porque la ganancia de peso es inevitable, teniendo en cuenta cómo se distribuye el peso en el embarazo, y lo que pesan por ejemplo la placenta, el líquido amniótico o incluso el útero.

"La pregorexia es un desorden que presenta la mujer durante el embarazo y está causado por el miedo a engordar en esta etapa en la que es completamente inevitable", explica Flor María Trujillo, fisioterapeuta obstétrica y osteópata, y dueña de la clínica de fisioterapia del mismo nombre. "Este trastorno es parecido a la anorexia o a la bulimia, pudiendo ser más grave para el cuerpo de la embarazada porque no sólo es ella quien lo sufre, sino también el bebé".

En estas situaciones, explica, la mujer se obsesiona con estar en forma a toda costa. "Se alimenta mal y en pocas cantidades, pudiendo llegar a prácticas muy peligrosas de ejercicios intensos o incluso utilizar sustancias para perder peso". En España el uso del término no es especialmente prevalente, aunque, según su experiencia, no significa que no se vean casos. "Las redes sociales, sobre todo Instagram, están llenas de madres embarazadas que parecen modelos de pasarela y que disparan todas las alarmas".

¿CÓMO PODEMOS DETECTAR UN CASO DE PREGOREXIA?

"Una embarazada es probable que no reconozca sus propios síntomas ni pensará que está haciendo algo mal o peligroso. Somos las personas que estamos alrededor las que tenemos que detectarlo para ayudarla lo antes posible". Entre las muchas características de la pregorexia podemos detectar síntomas como:

1. La embarazada come una cantidad menor de alimentos y puede llegar a contar calorías

2. La mujer rechaza su propio cuerpo y su embarazo, y no habla de él como si fuera real

3. Practica ejercicio físico intenso a menudo

4. Se obsesiona con el peso

5. Tiene un peso bajo durante el embarazo, que no corresponde con su estado

El miedo irracional a la ganancia de peso, especialmente si actúamos en consecuencia, es uno de los síntomas clásicos de los trastornos de alimentación más comunes, y son precisamente las mujeres que han sufrido estos trastornos con anterioridad quienes, potencialmente, pueden volver a recaer en el mismo tipo de hábitos cuando comienza el embarazo. "Normalmente las mujeres embarazadas que tienen mayor tendencia a sufrir este problema son las que ya han presentado anteriormente algún trastorno en la conducta alimentaria", explica Flor. A pesar de todo, puede darse en todo tipo de mujeres sanas. "El miedo a 'perder la figura' que tienen muchas futuras mamás puede provocar la aparición de la pregorexia en mujeres sin antecedentes, especialmente a partir del primer trimestre, momento en que se hacen más evidentes los cambios físicos".

¿ES POSIBLE PREVENIRLA?

Para evitar y prevenir este tipo de conducta es fundamental que tanto la familia como los profesionales de salud de la mujer identifiquen alguna conducta extraña relacionada con la alimentación, especialmente en aquellas pacientes con antecedentes. "Tanto la prevención como el tratamiento debe estar controlado siempre por profesionales que ayuden a la embarazada a aceptar su realidad, y que así su salud y la de su bebé se vea afectada lo menos posible".

La ayuda, además, debe ser tanto física, ayudando a la mamá a reconducir sus hábitos para que sean más saludables y adaptados a la realidad del embarazo (obstetras, matronas, fisioterapeutas, nutricionistas...), como emocional, con apoyo psicológico que le ayude a entender la importancia de la ganancia de peso saludable durante el embarazo, y que será posible perderlo después si sigue los pasos adecuados. "Si una futura mamá está preocupada por los kilos que asumirá durante los siguientes meses, siempre puede acudir a profesionales del deporte y la nutrición que le ayuden a controlar el peso sin poner en peligro a su bebé. Estar embarazada es un acontecimiento único y muy especial y precisamente por ese motivo nuestro cuerpo no puede permanecer impasible. Lógicamente va a cambiar para ser el refugio de una nueva vida durante nueve meses".

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