¿Cómo es el embarazo pasados los 35?

Hoy en día, la maternidad se retrasa hasta avanzada la treintena... ¿qué consecuencias tiene?

Ser mamá es motivo de alegría para la gran mayoría de mujeres. Aún así, muchas, y a causa de la estresante espiral de la rutina diaria, en la que conciliar vida laboral y familiar parece casi una misión imposible, retrasan su papel de madres a edades que hace algunas décadas seria impensable: avanzada la treintena, muchas mujeres se deciden a dar el paso pasados ya los 35, y es por eso que resulte inevitable hacerse preguntas que conciernan a su estado de salud o a la del bebé.

Ser madre una vez pasados los 30 no tiene por qué suponer mayor diferencia con respecto a otras mamás que se lanzan a ello a edades más tempranas. Evidentemente, un embarazo en edad avanzada tiene repercusiones en el organismo muy distintas que en una persona diez años menor, pero, salvo una serie de medidas básicas y chequeos extra, la edad de la madre no debería ser fuente de preocupaciones, estrés o inquietud a lo largo de los nueve meses de espera.

Lo más importante: llevar una vida saludable, con una dieta completa, que contenga todos los nutrientes necesarios al día (cuenta con que tendrás que añadir alrededor de unas 300 calorías más a tu dieta diaria de lo que haces habitualmente), y ejercicio ligero. Es importante concederse algún que otro mimo extra, y disponer de tiempo para relajar cuerpo y mente, a fin de no preocuparse en exceso por el desarrollo del bebé. El yoga y los masajes prenatales harán maravillas, especialmente en las etapas de mayor estrés.

En lo que respecta a tu salud, no te saltes los chequeos, y comprueba que tu medico hace todos los análisis pertinentes para detectar anomalías genéricas y cromosómicas (la tasa de embarazos de este tipo incrementa con los partos que se producen en la madurez). La hipertensión arterial, la diabetes o la preeclampsia, asociada a los altos niveles de proteína en la orina, son otros factores concernientes a tu salud de los que deberás estar pendiente mientras dure el embarazo, ya que las mujeres en esta edad son más propensas a sufrirlos. La gran ventaja: a diferencia de las mamás más jóvenes, las mujeres adultas están más preparadas emocionalmente para recibir al bebé, por lo que son muchos menos los casos de depresión posparto registrados pasados los 30.

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