Rosa: 'Han pasado dos años y para mí es como si hubieran pasado veinte'

—¿Te arrepentiste en algún momento de haber entrado en la academia?
—Nunca. No me arrepiento de nada, porque, además, estos dos años me han enseñado algo que no podrían enseñarme ni mis padres, ni mis hermanos, ni nadie: que uno tiene que aprender por experiencia.
—Volviendo al disco,¿éste es el trabajo que tú querías hacer desde el principio?
—Yo sigo buscando lo que quiero, porque los discos de ningún cantante, ni sabiendo música, ni estando preparada de la mejor manera del mundo, se pueden catalogar en un segundo trabajo. A día de hoy te puedo decir que estoy más contenta que nunca, que en este disco he colaborado y lo siento más mío...

«Con catorce años estaba enamorada. Era un amor platónico »
—Incluso hay una canción tuya en el disco...
—Sí, se llama «Ahora sabes cómo soy », y cuando la escribí estaba enamorada.
—¿Y eso fue hace mucho?
—Escribí la canción con catorce años y estaba enamorada. Era un amor platónico.
—¿Real o ficticio? —Real. Mi primer amor tenía un año menos que yo, trece, y me enamoré, pero no me hizo ni caso.
—¿Y has vuelto a ver a ese chico?
—Pues sí, antes de entrar a «OT» le vi. Está muy grande, claro, tendrá unos veintiún años.
—¿Qué le decías en esa canción?
—Bueno, la canción era un mensaje en el que hago una reflexión, sin caretas, sin intentar ser lo que crees que gusta al otro, sino siendo eso: auténtico, tú mismo.
—¿Sigue vigente, pasados los años, ese mensaje?
—Sí, mucho más. El mensaje, claro, no lo del chico. Ahora, siendo más mayor, tienes la personalidad más formada, no es como con catorce años, que te vence la timidez y eres más frágil.

«Me gustaría que la gente supiera...»
—¿Qué te gustaría que se dijera de ti que no se ha dicho?
—Me gustaría que la gente supiera que soy muy fuerte, que no soy débil. Me apura cuando la gente me dice que soy muy buena, que soy demasiado sensible...Yo soy como todo el mundo y río, lloro, me enfado también, y soy un ser humano pues...con mejores y peores momentos, como cualquiera.
—¿Tienes algo que reprochar ante el trato que te ha dado la prensa?
—No puedo decir nada porque siempre me han tratado con cariño y con educación. Si se diera el caso de que me trataran mal, yo seguiría las enseñanzas que me han dado mis padres, que son las de una persona educada. Yo creo que de todos modos, si tu vas de buena manera, la gente te responde.
—¿Qué diferencia hay entre la Rosa que entró en la academia y la que tengo hoy enfrente?
—Han pasado dos años y es como si hubieran pasado veinte. Yo soy de las personas que cree que uno no cambia; sin embargo, he experimentado algo en dos años, y es que mi cabeza sí ha cambiado. Se han ordenado mis ideas y pienso diferente a como lo hacía hace veinticuatro meses.

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