Las grandes parejas del mundo de la música, protagonistas de la semana

Pétalos de flores en Bali
Finalmente, y refiriéndonos a Alejandro Sanz —que acaba de presentar su último disco- y a Jaydy Mitchel, digamos que, tras cinco años juntos y una hija en común, forman una pareja firme y consolidada. Jaydy Mitchel fue la mujer capaz de conquistar el corazón de uno de nuestros mejores artistas. Pelo rubio, profundos ojos azules ansiosos de aventuras y viaje, 1,73 metros de estatura, mirada dulce y sonrisa franca. En sus genes, el carácter cosmopolita estadounidense y la pasión latina por la vida. Nació en Guadalajara, México, y fue en su país donde Alejandro Sanz y ella, durante uno de los viajes promocionales del cantante, cruzaron sus miradas y sus vidas. Poco amigos de pronunciarse sobre sus relaciones sentimentales, Alejandro Sanz y Jaydy mantuvieron un discreto noviazgo, sorprendiendo a todos al casarse inesperadamente durante unas vacaciones Indonesia por el rito balines. La boda se celebró el 30 de diciembre de 1998 y fue oficiada por un monje hindú en un marco paradisíaco bajo una lluvia de pétalos de flores. La felicidad de la pareja se vio aumentada con la llegada hace dos años de su primera hija, Manuela.

Enrique Iglesias y Anna Kournikova
El amor que une a Enrique Iglesias y a Anna Kournikova, y que ellos evidenciaron recientemente en el estreno de Érase una vez en México, en la que, además de Antonio Banderas, tienen papeles protagonistas Salma Hayek y Johnny Depp, se inició hace más de año y medio. Concretamente, fue a comienzos de 2002 con ocasión del vídeo musical Escape, para el que Enrique eligió como protagonista femenina a la famosa tenista. Hubo, al parecer, «química», desde el primer momento. Ninguno de los dos quiso hablar cuando surgieron los primeros rumores. Tan sólo Enrique comentó en un determinado momento: "Anna es una chica increíble. No sólo es una mujer extraordinariamente guapa y atractiva sino que, además, resulta muy divertida y muy profesional a la hora de interpretar".

Los rumores fueron cobrando fuerza. Una fuerza que los mismos protagonistas de esta bella historia de amor fueron fomentando con sus apariciones en diversos lugares. Así, se les vio divirtiéndose en la noche londinense, Anna comenzó a asistir a los conciertos de Enrique, se les fotografió paseando en una potente motora por aguas del Caribe, otro día salieron juntos a almorzar… Era una época en la que procuraban mantenerse alejados de los objetivos de los fotografos, cosa que, como decimos, no consiguieron totalmente. Y en agosto de 2002, por fin, asistieron juntos a un acto público. Concretamente a la entrega de los Premios MTV el pasado verano.

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