—¿Quién te acompañará en Riga?
—Mucha gente: mis padres, profesores..., Nina, Angel.
—Ya sé que es comprometido contestar a esto, pero..., ¿a qué compañeros de la Academia te llevarías de coro?
—Por supuesto que a todos.
—¿El hecho de partir como favorita en Eurovisión aumenta, aún más si cabe, la presión?
—En mi caso, no. De hecho, hay tres favoritos, no soy la única, pero me lo tomo como una motivación más. Me empuja a intentar hacerlo todavía mejor.
—¿Con qué puesto te sentirías satisfecha?
—Eso no lo contesto nunca, porque no deja de ser un número. Yo me conformo con que la gente me haya elegido para ir y con hacerlo muy bien. Después, el resultado es una cuestión de muchas cosas.
—¿Qué echabas de menos en la Academia y qué echas de menos ahora que estás fuera?
—Estar con mi gente y poder compartir con ellos todo lo bonito que me estaba pasando. Y ahora, la intimidad, el estar tranquila cuando vas por la calle.
—¿Tienes contacto con tus compañeros?
—Ahora, no mucho, porque estamos todos muy ocupados, pero dentro de nada empieza la gira y entonces tendremos ocasión de pasar bastante tiempo juntos.
—¿Cómo es un día normal para ti cuando no estás trabajando? ¿A qué lo dedicas?
—Depende; intento repartirlo con la gente que me apetece ver, con mis amigos, mi familia, a veces con compañeros, porque durante la semana no puedo hacerlo.
—¿Cómo te definirías? ¿Cuáles son los principales rasgos de tu carácter? ¿Hay algo de ti que no te acaba de gustar?
—Creo que soy sencilla, honesta, normal, como cualquier otra chica de mi edad. Soy también emprendedora, optimista, y la parte mala es que tengo un carácter bastante fuerte, soy muy tozuda y a veces me enfado con facilidad.
—¿Hace unos meses hubieras llegado a imaginar remotamente que hoy estarías donde estás?
—Un poco, quizá sí...; un poquito, pero no hasta llegar a participar en Eurovisión y grabar un disco. Imaginar es fácil, siempre he sido muy soñadora y soñaba con algo así, pero es muy distinto imaginarlo que vivirlo, cambia mucho.

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