—Mónica, en «Pequeño fado», una de tus canciones de más éxito, cantas —con letra de Aberasturi— algo que hoy parece tener un sesgo de premonición: «Sucedió en una noche/de alacranes y estrellas,/me regalaste tu huella/y con ella el adiós./Me dejaste palabras,/rosas,versos y heridas,/y ese sabor en mi vida,/que es el sabor del dolor...».
—Evidentemente, no deja de ser curioso. A veces uno canta cosas...que van a pasar. O que acaso explican, mejor que tú, lo que te ha sucedido. Como una premonición tal vez... ¡Quién me lo iba a decir! Sin embargo, esa canción de lo que habla es de un amor de ida y vuelta.
—¿Puede tener vuelta también lo vuestro?
—Quién sabe lo que te puede pasar. La vida sorprende siempre. Y supera todo lo que uno puede llegar a imaginar. Pero ahora, hoy por hoy, no es el caso: hoy y ahora, ya no somos pareja. Lo que tenga que venir en adelante, si es que algo tiene que venir, vendrá. Y si no viene, vendrán otras cosas. Pero solamente Dios lo sabe. ¿Y quién sabe lo que Dios tiene previsto para mí?
—«Tiempo perdido» es otra canción de tu segundo álbum. ¿Consideras que has perdido el tiempo con esta relación que ahora llegó a su fin?
—En absoluto. Para nada. Han sido los dos años y medio más hermosos de mi vida. Además, tengo la prueba: mi hija.
—«Lejanía» es el título de otra de tus canciones. ¿Cuando pase un tiempo verás en la lejanía esta relación hoy finalizada?
—No. La veré siempre muy próxima, muy al lado. Estará siempre muy presente porque vivirá...en mi hija, Candela, que está en mi vida a cada minuto y a cada instante.
—Otro título más de una canción tuya:«Col- gados de un cielo ».¿Te dice algo? —Sí, claro. Nosotros lo estuvimos: estuvimos muy enamorados.
—Y otro más, el último:«Vuela».
—Yo seguiré volando. Estoy volando ya. Me encuentro preparando mi nuevo disco, que grabaremos en junio y que saldrá en septiembre. Será mi tercer álbum.
—¿Habrá títulos premonitorios?
—Eso no se sabe...hasta que pasen cosas, si es que tienen que pasar.

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