—Pero lo tendréis todo bien hablado, ¿no?
—Por supuesto.
—Entre vosotros no había un compromiso escrito, firmado, oficial. Pero, al ser pareja, algo habría...
—Mira: uno se enamora... y ése es el punto de partida. Nosotros nos enamoramos y nos quisimos profundamente y con toda la verdad del mundo. Por ambas partes. De ahí nació nuestra hija, una hija absolutamente deseada por los dos. Y teníamos, a la vez, el mismo sueño. Por otra parte,cuando uno inicia una relación, lo que evidentemente piensa, lo que se propone y lo que desea es que dure siempre. Tú no empiezas una relación, tú no te enamoras pensando que ese amor va a durar año y medio, dos, tres... Lo haces pensando que es para siempre.
—Aparte de que se mantenga la brasa o el rescoldo del cariño, cuando una cosa se rompe, sí que ha de sentirse desilusión, pena, decepción, resquemor... En el fondo se trata de lo que has construido con mucha ilusión y que, de pronto, se te ha venido abajo.
—Evidentemente, te queda la pena y el dolor de que una cosa por la que has luchado y que has querido tanto se termine. Pero, por otro lado, si las cosas tienen que pasar pues mejor así. Ahora estamos mejor que cuando éramos pareja.
—¿Qué ha cambiado?¿Tal vez el que, al no ser pareja, ya no hay, por ejemplo, celos?
—No es eso. Siempre he tenido muy claro con quién estaba. Y él también. Los dos sabíamos muy bien quiénes éramos (sabemos muy bien quiénes somos), los dos estábamos dispuestos a ofrecer y a aportar... y hemos ofrecido y aportado. Yo sé positivamente que él ha puesto todo de su parte, y yo, de la mía. Lo que sucede es que las cosas en la vida a veces no son como a uno le gustaría.
—¿Y por qué no han salido las cosas si ninguno de los dos ha escurrido el bulto, si ninguno de los dos ha fallado? No se entiende eso muy bien.
—Pues no lo sé. Tal vez en las relaciones, a veces tú buscas unas cosas y la otra parte se conforma con otras. Yo, por ejemplo, soy una mujer muy tradicional en mi vida familiar, y para mí es muy importante eso. La independencia es muy importante, pero a veces tú puedes buscar algo más o necesitas más...
—¿Más independencia?
—Más de la otra persona... en general. Más compromiso de alguna manera. Entonces, quizá todo viene por ahí, por el hecho de que una de las dos partes necesita más y la otra persona no te puede ofrecer ese más. No porque no quiera, sino porque no puede ser. Y,¡ojo!, eso sucede no por falta de amor, sino por diferentes formas de pensar con respecto a la manera de concebir la pareja. En el fondo, todo pudo haber sido y todo se ha debido a una diferente forma de ver y de concebir la pareja.

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