Así ha logrado brillar Amaia Salamanca en 24 horas

Hombreras, bolsos de mano y escotes poderosos. Estas han sido las grandes apuestas de la actriz en las dos fiestas tras la boda de Marta Ortega y Carlos Torretta

Después de que Marta Ortega y Carlos Torretta se dieran el viernes el 'sí, quiero' en una ceremonia íntima y discreta, hoy ha llegado la gran fiesta, que ha tenido lugar en un enclave cargado de significado para la familia de la novia. El Centro Hípico de Casas Novas -propiedad de Amancio Ortega- ha acogido una velada muy especial que requería los estilismos más formales del intenso fin de semana de celebraciones, ya que recomendaba a los hombres vestir de esmoquin y a las mujeres, de traje elegante de cóctel. Esta etiqueta ha permitido que descubriéramos looks totalmente glamurosos y sofisticados, como el de Eugenia Silva, que ha rescatado un impecable Versace vintage del armario de su suegra, o el de Amaia Salamanca, que ha deslumbrado a su llegada al centro ecuestre, ciñéndose al protocolo y de nuevo apostado por una estética glam muy favorecedora.

La actriz posó a la salida del Hotel Finisterre, lugar en el que se habilitó un improvisado salón de belleza con una treintena de peluqueros y maquilladores que prepararon a las invitadas, revelando su estilismo con cierto aire hollywoodiense al recordar a los diseños que se ven sobre la alfombra roja de la meca del cine. La elección de Amaia era un vestido largo de terciopelo labrado en azul marino de Silvia Tcherassi, disponible en la actual colección otoño-invierno de la firma. El escote en 'V' favorecía la forma de las hombreras abullonadas y la manga francesa, gracias a un cinturón de seda en azul noche convertido en una gran lazada. 

Los brillos fueron la elección de Amaia Salamanca para lucir en las dos grandes citas de la boda de su amiga, ya que el día anterior, para la celebración que tuvo lugar en el Club Náutico, la intérprete también sorprendió con un estilismo iridiscente firmado por Yolancris. Si los años 30 fueron el corte que inspiraba su vestido de gala, la estética disco de la década de 1980 era la que predominaba en su vestido del viernes similar a los diseños de Saint Laurent. La actriz escogió para la ocasión un vestido de palabra de honor con la parte de arriba ligeramente drapeada en color morado que se unía con una minifalda negra de terciopelo quedando rematado por un cinturón ancho con hebilla de brillantes. Lo complementa con salones negros de la colección Red Carpet de Aquazzura y joyas de Rabat.

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