Cindy Crawford abre las puertas de su mansión de estilo colonial en Los Ángeles

Para Cindy Crawford, una de las leyendas vivas de la moda como protagonista, junto a Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Linda Evangelista y Elle Macpherson, del «boom» de las supermodelos, atravesar en su coche las puertas de su propiedad de Brentwood (California) y, a través de un pequeño camino, dirigirse hacia el patio de la entrada principal, escoltada por el oscuro verdor de numerosos y viejos olivos, es mejor que sumergirse en un baño de espuma. De ahí que la famosa «top model», hoy convertida en supermamá, nos comente:
—Una vez que se cierran las puertas tras de mí, podría estar en el Sur de Francia, podría estar en España, en Portugal, podría estar en Italia… Cindy compró esta propiedad de 372 metros cuadrados hace seis años, y su nueva casa, situada al Noroeste de Los Angeles, fue para ella como un símbolo de su recién encontrada independencia.
Contruida en 1927 La arquitectura de la mansión, de estilo colonial español, construida en 1927, le recordaba en cierto modo a la famosa «top model» el hotel Bel Air, donde vivió durante un año tras divorciarse de su primer marido, el actor Richard Gere.
Tiempo después,y cuando ya ha-bía formado una familia junto a Rande Gerber, propietario de una cadena de clubs nocturnos, unión de la que nacieron sus dos hijos, Presley, de tres años, y Kaya, de uno, Cindy Crawford encargó a su amigo Michael S.Smith que se la decorara, teniendo siempre en cuenta los gustos y las preferencias de su propietaria.
El resultado ha sido que, aunque viven dentro de la prolongación de esa gigantesca zona urbana que forma Los Angeles, una vez traspasadas las puertas de la propiedad, se tiene la sensación de estar en un oasis de tranquilidad, alejados del moderno mundanal ruido, compuesto por tráfico, semáforos y prisas.
Aunque Cindy y su marido, Rande Gerber, tienen otra casa en la playa de Malibú, varios kilómetros más arriba por la costa del Pacífico, y un lujoso apartamento en la exclusiva zona del Upper East Side de Manhattan (Nueva York), la modelo es muy sincera cuando nos dice:
—Aunque tenemos otras casas, éste es nuestro verdadero hogar; aquí es donde vivimos y ésta es nuestra auténtica casa.

Viendo algo hermoso por todas las ventanas
En realidad, la finca no es muy grande. Diríamos más bien que se trata de un gran jardín con una casa enclavada en el centro. Un jardín que rodea la mansión con su magia y sus vivos colores, de forma que, en cuanto pones un pie fuera de la vivienda, te impregnas de Naturaleza y vegetación. E incluso, sin tener que salir de casa. Por eso Cindy nos dice:
—Me encanta mirar por todas y cada una de las ventanas y ver algo hermoso: ver árboles, arbustos, rosas, fragantes buganvillas... Podríamos decir que en la casa, donde todo es confort y comodidad, todo invita a la vez a salir al jardín, que es su natural prolongación. De ahí que los suelos de la vivienda, de terracota y de madera, se extiendan hacia el exterior en forma de terrazas, animando a abrir las puertas de par en par y a pasar las tardes sin hacer nada más que admirar la Naturaleza.

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