La capital colombiana se convierte en la nueva cita de la moda latinoamericana

Los motivos por los que nos va a enamorar la Bogotá Fashion Week

Bogotá Fashion Week

Creatividad y exquisitez para manejar patrones y tejidos han sido las claves de la Bogotá Fashion Week que por primera vez se ha celebrado bajo el auspicio de la Cámara de Comercio de la ciudad uniendo así pasarela y negocios.

Una cita que se repetirá y se convertirá en indispensable porque las propuestas de los 20 diseñadores que hemos visto sobre la pasarela - a los que hay que sumar los que participaban en el Market Experience- dan buena muestra del talento que tiene que ofrecer la capital colombiana. El denominador común de estos creadores aún desconocidos fuera de su país podría ser el y en muchos casos la inspiración en sus raíces, llevando a las tendencias actuales las técnicas que han hecho reconocidas internacionalmente a la artesanía colombiana.

La visión cosmopolita y contemporánea de Faride Ramos se llevó el premio American Express a la innovación con su colección Juegos prohibidos. Con colores neutros y jugando con volúmenes en mangas y cuerpos, en absoluto aparentaba el trabajo de un diseñador emergente sino de el de un talento consagrado del que nos encantaría tener sus diseños en nuestro armario working girl. El perfecto manejo de patrones y tejidos también quedó claro con Amelia Toro, una de las diseñadoras colombianas más reconocidas en su país. Con una colección muy femenina inspirada en el siglo XVII y que puso el broche de oro a los tres días de pasarelas y eventos. Amelia fue una de los tres diseñadores invitados junto al Custo Barcelona, que abrió el primer día, y Adriana Santacruz.

Adriana Santacruz presentó sus composiciones únicas en algodón y lana, tejidos artesanalmente con técnicas ancestrales, en un proceso en el que intervienen mujeres indígenas de la etnia de los pastos. Cada prenda, en su mayoría capas y faldas, es única, artesanal con un colorido vibrante. Durante el desfile se proyectó a la diseñadora creando su composición con el tejido ya elaborado, así vimos como tijeras en mano crea sobre el suelo sus composiciones.

De tejidos mágicos pero en su vertiente más delicada, también fue la propuesta de Isabel Henao. El amor al detalle y la exquisitez que proyectan sus trajes de noche le han valido estar en la pasarela de Milán y ser una de las más deseadas de la mujer colombiana. No solo sus creaciones son maravillosas, además aseguran que no pueden sentar mejor y hacen bello el cuerpo de todas las mujeres. Otra de las grandes, Lina Cantillo, llamó a su colección Rouge y fue un homenaje al rojo en todo su esplendor y tonalidades para hombres y mujeres.

Hubo diseñadores como Adriana Laverde y Álvaro Ávila que desfilaron y atendieron desde sus stands en el Market experience a los 400 vendedores internacionales que se dieron cita para asistir al evento estos días. La iniciativa de la institución que preside Mónica de Greiff es guiar a los diseñadores escogidos para que se formen como empresarios y poner la maquinaria de la Cámara de comercio a su disposición en formación para que creen un nuevo motor económico con moda, joyería y marroquinería.

La joyería con Flor Amazona, Alejandra Valdivieso, Laura Metke o Álvaro Ávila, entre otros, fueron de los creadores más solicitados por los compradores internacionales y, sin duda, insignia del buen hacer de la creatividad bogtana.  Era prácticamente imposible no comprar viendo las maravillosas y exquisitas piezas que estos grandes talentos han creado siguiendo la tradición artesanal de su país y llevándola al gusto actual.

Dentro de la pasarela hubo también reconocimiento para los jóvenes diseñadores que aún están en escuelas de moda. Los ganadores al premio New Talents de IED Istituto Europeo de Design, que entregó Marco Antonio Llinás Vargas, vicepresidente de competitividad y valor compartido de la Cámara de Comercio de Bogotá.

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