mujer paseando por la playa

¿Cómo afecta el calor a nuestro estado de ánimo?

Aunque el verano está considerado como una estación feliz, estar triste no es solo cosa de días de lluvia

by Gtresonline

El verano es sinónimo de buen tiempo, vacaciones, sol y, en definitiva, alegría. Más allá de lo peculiar del actual periodo estival, en medio de la crisis de la covid-19, la llegada de los meses de calor se relaciona directamente con el buen humor y la felicidad. Sin embargo, las altas temperaturas no siempre van de la mano con un estado de ánimo positivo, sino que en ocasiones puede suceder todo lo contrario. El calor en exceso puede llegar a generar un bloqueo en las emociones de las personas, como ha sucedido en la reciente ola de calor sufrida en la península que, a pesar de darnos un pequeño respiro, amenaza con volver. Según los expertos, los picos de calor que sufrimos en verano pueden afectar a nuestra irritabilidad y generar apatía, cansancio e incluso tristeza.

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La influencia del calor en el descanso diario

En concreto, y según datos de un estudio realizado hace dos años por el equipo de psiquiatría de la Universidad de Barcelona, ha quedado demostrado que el calor en exceso incita conductas agresivas y empeora cuadros eufóricos y maníacos. Más allá de la cuestión psiquiátrica, las altas temperaturas también inciden en la psicología de las personas que no padecen patología alguna, ya que también genera decaimiento, fatiga e irritabilidad. Sin duda, un cambio en el estado de animo que se relaciona directamente con un aspecto de nuestro día a día: el sueño. Como relata el doctor Jesús Matos, psicólogo experto en gestión de la tristeza, el calor en exceso provoca un cambio importante en nuestro medio a los que el cuerpo trata de adaptarse: "Las reacciones más importantes del ser humano a las altas temperaturas se relacionan con la conciliación del sueño. El descanso se vuelve más difícil con el calor, siendo muy frecuente la aparición del insomnio". La ausencia de un descanso reparador en las noches más calurosas del verano aumentan la ansiedad, el estrés y el mal humor.

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La tristeza en la temporada estival

A estos cambios en las emociones también se les puede unir algunos casos más puntuales en los que además, la tristeza se convierte en la peor enemiga de la temporada estival. Estamos hablando del trastorno afectivo estacional (S.A.D) del verano y, aunque es menos común que en estaciones como el otoño o el invierno. A pesar de disfrutar de más horas de luz y un clima más apacible, este mal afecta a un 10% de la población y según el psiquiatra y científico sudafricano Norman E. Rosenthal, creador del concepto (SAD), el individuo que lo padece suele sentirse más triste y abatido que en otras estaciones.

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Recupera la alegría a pesar del calor extremo

Aunque poco podemos hacer para paliar los efectos del calor extremo en nuestras emociones, es recomendable poner en práctica unos sencillos gestos para suavizar la incidencia de las altas temperaturas en nuestro cuerpo y así lograr mantener el positivismo en nuestro tono vital.

  • Permanecer hidratados: Además de beber al menos dos litros de agua al día, el verano es la temporada ideal para consumir frutas y verduras que aportan un extra de líquido a nuestro organismo.
  • Mantener una rutina en las horas de sueño: Es importante descansar cuando el calor se convierte en el protagonista de nuestros días. Mantener los hábitos de descanso y hacerlo a las mismas horas del día para ayudar a nuestro cerebro. El uso de ventiladores, una ducha templada o aprovechar las corrientes nocturnas en nuestra casa puede ayudarnos a vencer al insomnio en las complicadas noches de las olas e calor.
  • Evitar salir las horas centrales del día: Otra de las normas básicas en verano es la de permanecer en lugares debidamente acondicionados en el intervalo de horas de 12 de la mañana a 17 horas. Se desaconseja salir a la calle en esta franja del día, máxime en el caso de los pequeños de la casa y las personas mayores.
     

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