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Bienestar

Los beneficios de realizar yoga con cuencos tibetanos

Practicar yoga con este delicado sonido de fondo puede ayudarte con la concentración y la relajación.

by Laura Bech

El sonido del cuenco simula la voz, es a quien deben seguir los monjes tibetanos cuando meditan. Las vibraciones que producen tienen una mayor intensidad que su sonido. La llegada de esta vibración y su asimilación estimula lo físico, lo emocional, lo energético y lo espiritual.

Los cuencos armonizan tanto a la persona como el espacio que habita. En meditación se suele decir que una casa en la que se practica esta técnica se reconoce apenas cruzar la puerta. La campana del cuenco es esa voz interior que nos conduce, que nos recuerda hacia dónde vamos y cuál es nuestro objetivo. Si esto no lo explica el profesor, antes de comenzar la clase de yoga, se perderán muchos de sus beneficios.

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Yoga y cuencos

Introducir los cuencos tibetanos en las clases de yoga no es algo nuevo, sin embargo algunos centros fusionan ambas técnicas en una misma clase. Hace algunos años era frecuente que, tras finalizar la sesión de yoga, el profesor aprovechará el momento de relajación final para tocar el cuenco. De esta manera los beneficios recientes obtenidos del yoga aumentaban.

Una vez finalizada la clase, tumbados boca arriba, la melodía de los cuencos ayudaba a que los chakras de armonizaran y la energía general también. Algo más curioso es el poder de favorecer estados de trance que sumados a los síntomas de la clase de yoga se produce con frecuencia.

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Si además se suma su poder relajante ayuda a calmar las molestias leves o los dolores de cabeza intensos. Estimula los estados de ánimos como el decaimientos, la exaltación o los nervios. Para desbloquear emociones es bastante aconsejado junto a la práctica de la meditación.

Cuando haces yoga es difícil que con el correr de los días no modifiques muchos hábitos negativos. Si hay algo que la práctica de esta disciplina milenaria tiene es la capacidad para volvernos más receptivos. Cuando se realiza con el acompañamiento de los cuencos segregamos menos hormonas vinculadas al estrés y aumentamos las endorfinas.

Los golpes suaves o el frotamiento continuo del palo pequeño de madera sobre el metal genera una onda similar a un mantra. Los expertos aseguran que esta es capaz de actuar a nivel celular, porque penetra la materia.

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Hacerlo en grupo

Cuando practicas meditación o yoga en grupo notas una energía diferente a tu alrededor. Como si algo de la práctica aunase fuerzas que perduran en el sitio limpiando y purificando.

Hace algunos años, un grupo de meditadores decidió probar si esto que sentían en clase funcionaba en el exterior. Eligieron uno de los barrios neoyorkinos con mayor índice de delincuencia y comenzaron a meditar en conjunto. Con el tiempo se sumaron más personas y al cabo de unos meses, el índice de delincuencia de la zona había bajado notablemente. 

Cuando además de yoga recibes el sonido de los cuencos tu cuerpo, tu mente y tu espíritu conectan en un único momentos. En muchos casos, las personas son capaces de percibir el sonido del cuenco como si fuera su propia mente. Ocurre en niveles muy altos de desarrollo espiritual, porque no es más, según los expertos en esta materia, que el desvanecimiento del ego.

Confección y limpieza

Los cuencos tibetanos son realizados de manera artesanal e individual. Los moldes son antiquísimos y entre los metales con los que se fabrica existen siete aleaciones: plata, cobre, hierro, plomo, níquel, oro y bronce.

El sonido que emiten los cuencos estimula la introspección  y armoniza el sistema nervioso y cardíaco. Como todos los elementos que de alguna manera, trabajan con la energía de las personas, deben limpiarse esporádicamente. Cada profesor tiene su manera para realizarla. Algunos recurren al limón, otros a la gamuza y la más extendida es la que sostiene que los cuencos deben limpiarse a través de la naturaleza. Para esto es necesario, que el cuenco reciba la luz solar durante un día completo y la luz lunar una noche entera, si es luna llena, mucho más recomendable.

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