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Con estas medidas de higiene puedes evitar una intoxicación alimentaria

Con la subida de las temperaturas, aumenta también el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. El primer lugar donde se debe prevenir es nuestra propia cocina

by hola.com

Pensamos que comer fuera de casa tiene más riesgos a la hora de sufrir una intoxicación alimentaria. Sin embargo, no somos conscientes de que el simple hecho de cocinar y preparar la comida o cena a diario puede resultar más peligroso si no mantenemos unas mínimas condiciones de higiene.

No respetar unas normas básicas puede hacer que los microorganismos patógenos campen a sus anchas. De hecho, las bacterias que nos rodean proliferan cuando las temperaturas son más altas y el grado de humedad aumenta. Si se multiplican y contaminan un alimento, la persona que lo ingere puede acabar padeciendo trastornos como la gastroenteritis o más graves como la salmonelosis. La dietista-nutricionista Marta Lorenzo, colaboradora de ¡HOLA! nos explica qué debemos hacer para evitar un disgusto. 

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¿Cómo manipular los alimentos para evitar una intoxicación?

La preparación culinaria de cualquier alimento supone la manipulación de los mismos, lo que implica un posible riesgo de contaminación. Para evitarlo, debemos poner en marcha unas medidas muy sencillas y que deben practicarse de forma rutinaria, ya que nos ayudarán a prevenir múltiples intoxicaciones alimentarias.

Debemos tener en cuenta tres principales puntos críticos:

  • Higiene personal. Es fundamental que la persona que prepara el alimento cuide su higiene personal, empezando por sus manos; debemos lavárnoslas siempre antes de cocinar. El pelo conviene llevarlo recogido. Por otro lado, es imprescindible que tanto los trapos como las bayetas se utilicen únicamente para la cocina, así como cambiarlos cada poco tiempo.
  • La cocina debe estar limpia y ventilada. Hay que intentar siempre pasar el aspirador no barrer (porque se produce polvo) y mantener muy limpias las superficies de las cocinas. Para desinfectarla se recomienda usar lejía. 
  • Utensilios de cocina. Se recomienda que se limpien siempre con agua caliente y a ser posible en el lavavajillas utilizando un detergente adecuado.

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Además de estas precauciones, según la Organización Mundial de la Salud existen una serie de reglas para evitar la contaminación y proliferación de microorganismos en los alimentos. Estas son:

  • Consumir los alimentos cocinados en menos de dos horas: si preparamos la comida con demasiada antelación puede producirse el crecimiento de microorganismos durante ese tiempo, especialmente en verano debido a las altas temperaturas que favorecen la proliferación de estos.
  • Conservarlos adecuadamente. Aunque se consuma un alimento cocinado antes de las dos horas, sería recomendable conservarlo en condiciones adecuadas (por encima de 60⁰ C o por debajo de 10⁰ C).
  • Calentamiento. Se deben cocer bien los alimentos y, en caso de recalentarlos ya cocinados, hay que alcanzar los 70⁰ C como mínimo en todas las partes del producto.
  • Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos. Existen las llamadas contaminaciones cruzadas. Hay de varios tipos: las directas e indirectas. Las primeras se producen cuando los alimentos crudos entran en contacto con otros cocidos, dando lugar al intercambio de microorganismos o sustancias que pueden resultar nocivas. En el caso de las indirectas son los utensilios los que están contaminados y entran en contacto con alimentos crudos o cocinados. Para evitarlo, se recomienda limpiar siempre los utensilios y tablas de cortar antes de manipular un producto distinto.
  • Por último, hay que mantener los alimentos lejos del alcance de los insectos, roedores y animales en general.

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