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Psicología

El placer de poder 'desconectarse' del mundo no tiene precio

Esta sensación tiene un nombre en inglés, 'Joy missing out' (JOMO), pero también tiene su contrario: 'Fear missing out' (FOMO). Mientras lo primero puede traerte un sinfín de beneficios, lo segundo es una fuente infinita de frustración. Te explicamos por qué.

by Gtresonline

Vivimos en un mundo cada vez más hiperconectado en el que la premura de las comunicaciones y las redes sociales marcan el ritmo de la vida. Lo primero que hacemos nada más levantarnos es mirar el teléfono móvil para ver lo que ha pasado en Twitter o comprobar las últimas tendencias de Instagram y nuestro número de followers es el único indicador válido de éxito y popularidad; hasta el punto de vernos en la obligación de compartir cada cosa que hagamos para conseguir sus likes. Si no estás en las redes no existes. Una nueva realidad que ha generado una enorme ansiedad en muchas personas que sienten la necesidad de estar al tanto de todo en todo momento. Este fenómeno tiene un nombre, FOMO, o fear of missing out en sus siglas en inglés. Se trata del miedo a perderse algo pero, en contraposición, también existe el extremo opuesto. Es el JOMO (joy of missing out), término para referirse a la alegría de estar desconectado.

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Vivir plenamente el momento presente

No estar al día puede ser fuente de una gran satisfacción para muchos. Viven sin el estrés de estar pegados a un dispositivo electrónico a cualquier hora, por lo que tienen un mayor nivel de conciencia de las cosas que hacen. Son capaces de disfrutar de un paisaje sin tener que fotografiarlo para dejar constancia de que han estado allí y se divierten en un concierto viéndolo con sus propios ojos, no a través de una pantalla.

Aquellos que padecen FOMO siempre tienen la percepción de que el resto del mundo se lo está pasando mucho mejor que ellos. O de que son más guapos. O de que hacen cosas mucho más interesantes. Pero nada más lejos de la realidad. Pasar la mayor parte del tiempo pensando en las vidas ajenas es una fuente de envidia (además de una pérdida de tiempo), que solo nos provocará frustración. No hay mayor placer para los defensores del JOMO que vivir sin la presión de ser juzgados a todas horas y vivir plenamente el momento presente con total libertad.

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Aprender a decir que no

El JOMO es aplicable a cualquier faceta de la vida, no solo a las redes sociales. Viajes, fiestas, comidas o deporte. No hace falta haber dado la vuelta al mundo, comer en todos los restaurantes de moda o correr varias maratones al año para llevar una existencia plena. Rechazar un plan a conciencia para disfrutar de la tranquilidad de quedarse en casa viendo una película o leyendo un libro es algo que puede resultar tan placentero como divertirse hasta el amanecer en la mejor de las fiestas. Un concepto muy relacionado con el nesting (el placer de no hacer nada) e influenciado por la filosofía mindfulness.

Aceptar la realidad tal cual es y descubrir qué es lo realmente importante para cada uno son otras de las claves principales para conectar con la mentalidad JOMO. Asumir que no somos todopoderosos y no podemos estar al mismo tiempo en dos sitios es la llave para descubrir dónde queremos estar realmente.

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