Remedios caseros para la sensibilidad dental

Remedios caseros para la sensibilidad dental

Cuando se sufre sensibilidad dental, toda ayuda es poca para aliviar los dolores y molestias que ocasiona. Por eso, además de consultar con tu dentista, queremos ofrecerte una serie de remedios caseros que pueden ayudarte a aliviar los síntomas.

by Cristina Soria

La sensibilidad dental es un problema que padecemos en algún momento de nuestra vida y que es realmente molesto. Los dolores punzantes que se originan en la boca pueden llegar a ser un auténtico problema que conviene consultar con un especialista, mientras que desde casa ayudamos a aliviar con sencillos remedios caseros.

Enjuagues con agua y sal

Este es sin duda el remedio casero más sencillo y efectivo ante determinadas dolencias e infecciones bucales. La sal tiene propiedades antibacterianas y puede sernos de gran ayuda a la hora de tratar la sensibilidad dental. Solo tienes que diluir una cucharadita en un vaso de agua templada y realizar enjuagues dos veces al día, tras el cepillado de dientes habitual.

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Bicarbonato de sodio

En ocasiones, la falta de saliva en la boca (conocida como xerostomía) agrava la sensación de dolor punzante en el esmalte dental. Es ese caso el bicarbonato de sodio resulta de gran ayuda. La cantidad de bicarbonato que necesitamos es la cuarta parte de una cucharada diluida en agua. Puedes realizar varios enjuagues al día e, incluso, puedes cepillar tus dientes con el cepillo humedecido en esta mezcla.

Jengibre

La raíz de jengibre tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que reducen la molesta sensibilidad de nuestros dientes gracias a su efecto calmante. Puedes rallar un trozo de raíz y aplicarlo directamente sobre la zona en la que tengas la molestia, aunque lo más recomendable es que prepares una infusión con la que puedas realizar varios enjuagues al día.

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Pimienta de Cayena

Este tipo de pimienta es otro buen remedio para combatir la sensibilidad dental y aliviar el dolor agudo que produce gracias a sus propiedades antiinflamatorias. Además, también es efectiva a la hora de acabar con el mal aliento. Para disfrutar de sus bondades mezcla en agua una cucharadita de cayena en polvo y realiza al menos dos enjuagues bucales al día.

Infusión de menta

La menta es antibacteriana y antiinflamatoria, por lo que disminuye el dolor causado por la sensibilidad del esmalte dental y evita que aumenten las bacterias causantes de posibles infecciones. Infusiona hojas de menta durante unos minutos en agua hirviendo y luego deja que se enfríe. Entonces podrás realizar con esta infusión varios enjuagues al día. 
Aceite de mostaza

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Esta planta nos ofrece numerosos beneficios, y en aceite puede hacer que disminuya la sensibilidad en nuestros dientes. La mejor opción es mezclar una cucharada de este aceite con sal y utilizar la mezcla para masajear la zona afectada durante, al menos, un par de minutos. Luego solo tienes que realizar un enjuague normal con agua.

Revisa algunos hábitos

A veces hay pequeños gestos diarios que aumentan la sensibilidad dental y que, si los conocemos, podemos evitar y así evitarnos el malestar. Por ejemplo, es recomendable evitar alimentos y bebidas que son especialmente ácidos y pueden desgastar el esmalte dental, como los refrescos, los zumos de frutas cítricas o el vino. También es conveniente evitar los alimentos y bebidas demasiado fríos; es preferible esperar antes de ingerirlos para no sufrir dolor. 

Por supuesto, es importante que utilices un cepillo suave y un dentrífico no abrasivo, además de abandonar hábitos tan poco recomendables como morderte las uñas o comer pipas, que solo hacen que perjudicar el esmalte de nuestros dientes.

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