Tipos de insomnio y consejos para dormir mejor

El insomnio es un problema universal que afecta a personas con determinadas características psíquicas y emocionales. A continuación os explicamos qué es y cómo podemos dormir mejor.

Dr. Eduardo Junco


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Aún no se sabe a ciencia cierta por qué dormimos, una situación que lleva a un estado de inconsciencia, pero sí sabemos que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y que la función del sueño es tan esencial como la de alimentarnos. Dormir, y tener un sueño reparador y profundo, es una condición indispensable para disfrutar de buena salud, mantener un equilibrio psíquico y una buena actividad física. De ahí que el insomnio deba tratarse como un problema que puede afectar a la salud.

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¿Qué es el insomnio?

El insomnio se puede definir como la alteración en la cantidad y calidad de las horas de sueño o la tardanza excesiva en iniciarlo. Sin embargo esto es relativamente cierto pues la necesidad de sueño es variable de unas personas a otras y el mejor criterio para juzgar la eficacia de nuestro sueño, reside en la sensación de estar descansado al levantarse.

Cuando esto sucede, y nuestro rendimiento y actitud en la vida diaria es el adecuado, se puede pensar que necesitamos pocas horas de sueño para recuperarnos, pero no podemos decir que padezcamos de insomnio.

Así, la facultad reparadora del sueño no suele asociarse al número de horas que se han dormido, sino a la calidad. Por ello, para sospechar que sufrimos insomnio debemos observar los resultados. Si con pocas horas de sueño en las horas de vigilia no sentimos cansancio y nuestro rendimiento es normal, lo práctico y prudente es no fijarse un horario para dormir. Por el contrario, si hemos dormido de forma insuficiente y al día siguiente estamos cansados y no rendimos adecuadamente, es que el insomnio está alterando de forma seria y evidente nuestra calidad de vida. En cualquier caso, para comprender el insomnio es importante conocer los diferentes tipos de sueño.

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Tipos de sueño

Existen dos tipos diferentes de sueño, que se diferencian por los movimientos oculares, la actividad cerebral y los cambios en la fisiología orgánica.

El primero es conocido como sueño en fase No REM (rapid eye movement, por sus siglas en inglés). Se caracteriza porque no hay movimientos rápidos de los ojos, un ritmo lento de la actividad cerebral y una relajación muscular intensa con disminución del ritmo cardiaco y la presión arterial. Este tipo de sueño es el primero de la noche, ocupa las tres cuartas partes del total y es el de mayor capacidad reparadora.

El sueño en fase REM, por su parte, se caracteriza por movimientos rápidos de los ojos, la actividad eléctrica cerebral está aumentada, dura la cuarta parte del total del sueño y es el momento en el que aparecen los ‘sueños’.

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Tipos de insomnio

La forma más frecuente es el insomnio al inicio de la noche, aquel que se produce por una dificultad para iniciar el sueño. La persona que lo padece acaba durmiendo tarde, agotada y agitada, se levanta con sensación de cansancio, de no haber dormido y con  la ansiedad de no poder dormir la próxima noche.

Otra forma consiste es dormirse con relativa facilidad pero, a lo largo de la noche, se producen varios despertares, con serias dificultades posteriores para reiniciar el sueño perdido.

La otra forma de insomnio que mejor se tolera es la de despertarse de madrugada y no poder volver a conciliar el sueño. Esta se suele presentar en personas mayores o en aquellas que llevan una vida muy sedentaria y precisan de pocas horas para descansar.

Un problema universal

En nuestro medio y nuestra sociedad son muchas las situaciones y muchos los factores que favorecen la aparición del insomnio. La vida sedentaria, la tensión psíquica y emocional, la competitividad, las preocupaciones y la ansiedad son todas ellas situaciones que con mucha frecuencia nos impiden tener un sueño profundo y reparador. Además, el ruido excesivo, el tráfico, los horarios y el ritmo de vida dificultan e interrumpen el descanso y el sueño.

Pese a todas estas consideraciones, que tienen gran influencia, el origen del insomnio suele estar en las alteraciones psicológicas del que lo padece. Personalidades de determinadas características, con temperamentos nerviosos, irritables, generalmente hiperresponsables y con mucho estrés, están siempre más expuestos a padecer insomnio.

Su aparición suele ser progresiva. Se comienza a dormir mal poco a poco. Al principio, esta situación da lugar a ansiedad, más adelante puede aparecer angustia y el momento de ir a la cama se hace cada día mas duro y difícil. El sueño cada vez es más escaso y de menor calidad y, en la mayoría de los casos, recurrimos a los medicamentos, que crean dependencia. Cuando dejamos de tomarlos, es probable que vuelva a aparecer el insomnio. Pero para comprender

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Consejos para dormir mejor

La primera condición para luchar contra el insomnio es, conocer cuáles son las causas que lo provocan, tomar conciencia de ellas e intentar ponerles remedio. Además, podemos seguir los siguientes consejos:

  • Intentar evitar ruidos y luces. Controlar la temperatura y ventilación del dormitorio.
  • Disfrutar de una buena cama. El colchón y la almohada son de vital importancia.
  • Controlar los pensamientos. Evitar acostarse con preocupaciones o tensiones y pensar en cosas monótonas y agradables.
  • Acostumbrarse a una rutina antes de irse a dormir.  Dar un paseo, revisar el despertador, higiene dental, lectura, etc
  • Hacer ejercicio físico durante el día, alejado en el tiempo de la hora de inicio del sueño.
  • Cenar de forma ligera, no beber alcohol en exceso (una copa de vino puede ayudar). Evitar las bebidas estimulantes.
  • Mucho cuidado con la medicación inductora del sueño. Recuerda que todos los fármacos hipnóticos producen dependencia. Utilízalos solo bajo control médico.

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