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¿Qué es un ictus y por qué es tan importante actuar con rapidez?

Un ictus -también conocido como ataque cerebral o apoplejía- es una urgencia médica y reconocer sus síntomas es esencial para que un equipo médico atienda rápidamente al paciente y las secuelas de este accidente cerebrovascular sean menores.

by Nuria Safont

Si nos preguntan si sabemos reconocer síntomas de un ictus -también llamado ataque cerebral, embolia o apoplejía- seguramente, la mayoría de nosotros, diremos que sí. Y es importante porque, en este accidente cerebrovascular, cada minuto, incluso cada segundo, cuenta. Cuanto más rápido intervengan los servicios de emergencias y lleven al paciente a un hospital, a ser posible, con una unidad de ictus, mayor probabilidad se tendrá de sobrevivir y que las consecuencias sean menores. Por tanto, es esencial identificar las señales de que podemos estar sufriendo un ictus o reconocerlas en un familiar, amigo o compañero de trabajo.

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¿Qué es un ictus?

Cada año casi 120.000 personas sufren un ictus en España, un suceso que acontece de manera repentina, sin avisar y que representa la segunda causa de muerte en España (la primera en el caso de las mujeres). Además, provoca la muerte o una discapacidad grave en la mitad de los casos. Por comunidades autónomas, Andalucía es la que más casos registra al año (21.000), seguida de Catalunya (12.000), Madrid (11.000), Comunidad Valenciana (10.500) y Galicia (7.000). Son datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que advierte de que esta enfermedad afectará a 1 de cada 6 personas

El ictus se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o se tapona por un coágulo u otra partícula. Como consecuencia de esta ruptura o bloqueo, una parte de cerebro no recibe el flujo de sangre que necesita y las células nerviosas tampoco reciben oxígeno, por lo que dejan de funcionar y mueren al cabo de unos minutos. De ahí sus síntomas: adormecimiento, parálisis, pérdida de fuerza, confusión, dificultad de habla, visión borrosa, dolor de cabeza fuerte y repentino, pérdida de memoria... La rapidez tras el accidente es vital para que el paciente no sufra ninguna incapacidad o las secuelas sean mínimas.

¿Es lo mismo que infarto cerebral o un derrame cerebral? 

Existen diferentes tipos de ictus, según cómo se origina. Según explica el doctor Gurutz Linazasoro, neurólogo de Quirón Salud-Policlínica Gipuzkoa y CEO de ViveBiotech, "el infarto cerebral es la forma más común de los ictus. Se debe a la obstruccion de una arteria cerebral por un trombo o por un émbolo. Al obstruirse la arteria no llega sangre a una determinada región cerebral que queda destruida. Los infartos por trombosis suelen deberse a arteriosclerosis y se relaciona con la edad, la hipertensión, el colesterol alto o el tabaco. Los infartos por embolismo suelen estar relacionados con enfermedades del corazón (valvulopatias o arritmias)". 

El ictus también se puede producir por la hemorragia originada por la rotura de un vaso cerebral. Entonces se conoce como ictus hemorrágico -derrame cerebral-. Es el menos común pero puede su mortalidad es mayor. Aunque si se sobrevive a él, las secuelas son menores. Un derrame cerebral es la supuesta causa que ha provocado la muerte al conocido actor Luke Perry, uno de los protagonistas de la serie Sensación de Vivir

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Dificultad para hablar, moverse, ver y entender

Según explica el portavoz de la SEN, Jaime Gállego, durante un encuentro organizado por la fundación MAPFRE, los síntomas del ictus generalmente se producen de forma “brusca e inesperada”. Los más comunes son las dificultades para hablar o entender, la pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo y la alteración de la simetría facial, sensación de acorchamiento u hormigueo de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo así como problemas de visión y dolor de cabeza muy intenso, vértigo, desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior, son los principales síntomas de esta enfermedad . Y aunque la gran mayoría de los pacientes que sufren un ictus suelen presentar una combinación de varios de estos síntomas, con solo experimentar uno de ellos, ya es motivo de urgencia.

Ante los primeros síntomas de ictus debe llamarse inmediatamente al 112 y no trasladar al paciente por medios propios al hospital o al centro de salud. Asimismo, “la gran mayoría de los pacientes suele presentar una combinación de varios de estos síntomas. Con solo experimentar uno de ellos, incluso si son reversibles o transitorios, ya es motivo de urgencia”.

En cuanto a los factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, diabetes, niveles de colesterol altos, tabaquismo, obesidad, problemas de corazón, vida sedentaria y consumo de alcohol, entre otros. Los años también influyen, ya que la incidencia aumenta a partir de los 60-65 años, aunque “puede aparecer a cualquier edad”, según señala Julio Agredano, presidente de Freno al ICTUS, quien subraya que “en los últimos años ha aumentado considerablemente la incidencia de ictus en adultos jóvenes, debido en gran parte a los estilos de vida en la sociedad”. 

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Cada minuto cuenta 

Las consecuencias de un ictus pueden ser fatales para la vida de la persona. Sin embargo, tal como expresan los expertos, "el daño cerebral que produce un ictus depende en gran medida del tiempo en el que dura este trastorno y de la zona que se haya visto afectada. Por lo tanto, saber identificar los síntomas para acudir cuanto antes al hospital, puede ayudar mejorar significativamente el pronóstico de esta enfermedad”. Así lo señala Isabel Casado, subdirectora general de SAMUR, quien hace hincapié en que una de las claves para el éxito en la atención del ictus es la rapidez con la que se detectan sus síntomas iniciales y se contacta con el sistema de emergencias”. Los familiares poco pueden hacer, salvo mantener al paciente en reposo y tumbado. 

Y es que está comprobado que si se actúa entre las tres y las seis primeras horas, las secuelas se pueden atajar de manera importante. La actuación del neurólogo en esas primeras horas permite recuperar antes las funciones neurológicas y lograr una mayor supervivencia. De lo contrario, las lesiones que no se traten en ese tiempo, pueden ser definitivas. De ahí que uno de los grandes avances en la lucha contra el Ictus sea la creación de unidades de ictus en los centros hospitalarios que permiten activar el 'Código Ictus', en el caso de que un paciente llegue con síntomas de estar sufriéndolo. 

Estas unidades cuentan con la presencia constante de un especialista en neurología y el acceso inmediato a pruebas de TAC, resonancia magnética, laboratorios y quirófanos con personal entrenado en esta enfermedad. Su existencia es muy importante para acelerar el proceso de curación y reducir las secuelas y complicaciones.

“Es evidente, si analizamos las cifras, el beneficio que ha supuesto la implantación del 'código Ictus' en las distintas comunidades autónomas, así como el desarrollo de las unidades de ictus, cada vez más presentes en los hospitales españoles. Gracias a estas medidas, ha aumentado considerablemente el número de personas que, tras haber sufrido un ictus, pueden recibir una atención neurológica precoz y especializada”, señala la Dra. María Alonso de Leciñana. Y es que, si un paciente que ha sufrido un ictus es atendido por un neurólogo en las primeras horas, la probabilidad de fallecer o quedar con una discapacidad grave puede reducirse a la mitad. Además, en los últimos años se han introducido nuevas medidas terapéuticas, como la trombólisis o la trombectomía mecánica que, administradas en las primeras horas, aumentan considerablemente la probabilidad de recuperación neurológica.

En cuanto a la prevención, juega un papel esencial en este trastorno. Un estilo de vida saludable en el que se incluya el ejercicio físico, la dieta sana, no beber alcohol o hacerlo de forma moderada, no fumar, bajar de peso para evitar el sobrepeso, reducir la sal y las grasas en las comidas y generar el hábito de realizar controles médicos periódicos y vigilar la tensión arterial. “El 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención”, recuerda la SEN. 

¿Qué son los microinfartos? 

Los microinfartos podrían definirse como pequeños ictus que no dan la misma sintomatología. De hecho, una persona que sufre un infarto cerebro vascular, puede haber padecido diversos microinfartos a lo largo de su vida. Si estos accidentes vasculares se presentan en vasos muy pequeños, que irrigan pequeñas zonas cerebrales, las consecuencias no serán perceptibles. Pero, si se dan de forma continuada en el tiempo, aparecerán problemas al provocar que zonas más grandes se vean dañadas.  Ésta, explica la doctora Belén Moliner, directora médico de NEURORHB, el servicio de Neurorrehabilitación de Vithas, es la causa de esos problemas cognitivos y conductuales que aparecen de manera progresiva en el tiempo y de los que hablan muchos cuidadores, cuando acuden a nuestros centros con sus familiares”. Los síntomas que puede presentar una persona que ha sufrido un microinfarto son olvidos, más lentitud y cambios en la conducta como más irritabilidad, suspicacia, apatía

En muchos casos la enfermedad se diagnostica al aparecer un ictus más grande, que sí da síntomas. El paciente entonces es derivado al hospital y se le realiza la prueba de neuroimagen (resonancia magnética cerebral o TAC) y es entonces cuando se ve además del ictus de nueva aparición, responsable de la clínica, la enfermedad vascular cerebral silente. Las causas de estos microinfartos o microictus son múltiples, aunque los factores de riesgo más habituales suelen ser: hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, estrés emocional, colesterol, ácido úrico elevado…El resultado a largo plazo serán alteraciones cognitivas y conductuales, que pueden derivar en una demencia o, como se denomina actualmente, en un trastorno neurocognitivo mayor.

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