Dolor en las cervicales, un problema que puede acabar en vértigos

Las malas posturas, algunas profesiones y determinadas enfermedades pueden provocar problemas en las cervicales. Algunos tratamientos requieren cirugía.

Dr. Eduardo Junco


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A lo largo del día, de forma inconsciente y automática, nos llevamos las manos al cuello y a la nuca, frotamos o comprimimos, al tiempo que notamos alivio y relajación. Y es que los problemas en las cervicales son muy frecuentes. De hecho, hasta el 80% de la población, en algún momento de su vida, sufrirá dolor en alguna zona de la espalda debido al ritmo de vida y a las posturas que adoptamos durante la jornada.

¿Por qué tengo dolor de cuello?

El cuello es una estructura de nuestro cuerpo muy expuesta a dolor, tensión y rigidez. Une la cabeza al tronco y a través de él circulan los vasos sanguíneos que riegan el cerebro, la cara y todas las estructuras de la cabeza. Los músculos del cuello acumulan tensiones con facilidad, ya que su función principal es la de mantener la cabeza erguida.

Los huesos que forman parte del cuello son las vertebras cervicales que articulan todos los movimientos de la cabeza y que, cuando están afectadas, pueden dar lugar a dolor de cuello, dolor de cabeza, hormigueos en las extremidades superiores y, en casos, más graves a vértigos y mareos.

La postura afecta

Existen trabajos y actividades que obligan de forma permanente a forzar la musculatura del cuello y otras estructuras contenidas en el mismo. Por ejemplo, el trabajo de oficina, pasar muchas horas con el ordenador o al teléfono, profesiones como el de administrativo, secretariado, conductores de vehículos e, incluso, las labores del hogar son todas ellas ocupaciones que, por la postura mantenida en las que se realizan y los movimientos necesarios de brazos, cabeza y cuello, pueden dar lugar a dolor y molestias en la región cervical.

Debemos tener siempre presente que la actitud y la postura tienen gran trascendencia en el origen y la aparición de patologías en la región cervical.  Asimismo, no hay que olvidar que la postura erecta de la especie humana con la cabeza sostenida por el cuello, ya es por sí solo un factor agravante para la aparición de esta patología.

Por tanto, cualquier posición mantenida por largo tiempo puede resultar perjudicial para los músculos y las vertebras del cuello y por lo tanto debemos evitar, con periodos de relajación y de descanso, las posturas continuadas y viciosas que perjudiquen a esas estructuras.

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Causas del dolor cervical

Son múltiples y variadas. La gran mayoría de escasa gravedad y trascendencia, pero a veces persistentes y, en ocasiones, invalidantes.

Las de origen postural son las más frecuentes y suelen tener su origen en alteraciones de los músculos. Las ocasionadas por traumatismos suelen ser más graves y pueden estar afectadas las vertebras.

La artritis de las vertebras cervicales, la osteoporosis, el tortícolis, las enfermedades musculares, las luxaciones, el estrechamiento del canal raquídeo y las hernias de disco intervertebral también son causa frecuente de dolor cervical.

Tortícolis

Se trata de la contracción dolorosa y mantenida de alguno de los músculos del cuello, generalmente, el esternocleidomastoideo. Provoca rigidez, dolor e inclinación de la cabeza hacia un lado. Suele presentarse de forma aguda, tras una mala postura durante el sueño, como consecuencia de un esguince a causa de un movimiento brusco o debido a una infección vírica con inflamación secundaria del músculo.

Para aliviar el dolor, puede ser necesario el uso de antiinflamatorios, miorelajantes, antiálgicos (medicamentos contra el dolor) y la aplicación de calor local. Normalmente, se cura de forma espontánea.

El tortícolis congénito es una patología del recién nacido producida por una alteración del músculo durante la vida fetal o por un traumatismo perinatal.

Latigazo cervical

La extensión y flexión brusca y forzada del cuello, como consecuencia de un accidente en vehículos de motor y que aparece en el conductor o los pasajeros cuando reciben un golpe en la parte posterior del vehículo, se conoce como latigazo cervical. Es una de las causas más frecuentes de dolor cervical en la actualidad. 

Suele manifestarse con cervicalgia (dolor) tras el accidente. El pronóstico y la evolución son variables, según la distensión causada y su repercusión sobre las estructuras anatómicas del cuello. El uso de collarín cervical y el tratamiento médico miorrelajante y antialgico así como su evolución, deben ser controladas por un médico.

Discopatía cervical

La hernia del disco intervertebral, o discopatía cervical, es una causa de dolor cervical que suele acompañarse de radiculitis o inflamación y compresión de una  raíz nerviosa medular. El dolor es intenso y mantenido. Suele irradiarse a la cintura escapular y a las extremidades superiores y da síntomas de hormigueo, adormecimiento y dolor en los brazos, hasta los dedos.  El tratamiento depende de la intensidad. Suele ser quirúrgico para descomprimir la salida de la raíz nerviosa y la medula espinal.

Espondilosis cervical

La artritis y secundariamente la artrosis dan lugar a un cuadro de alteración degenerativa de las vértebras, los ligamentos y los cartílagos de las articulaciones de las vertebras cervicales. Esta afección se manifiesta con dolor progresivo y rigidez del cuello, de predominio matutino y con limitación de la movilidad, así como dolor de cabeza. La artrosis cervical es causa de dolor cervical crónico en personas mayores.

Consejos para aliviar el dolor

La prevención es la mejor manera de evitar los dolores en las cervicales: 

  • La ergonomía (sillas, mesas, ordenador, objetos de uso doméstico), el tratamiento postural y la modificación de los malos hábitos posturales son actitudes muy beneficiosas para prevenir la aparición de dolor cervical.
  • La potenciación muscular selectiva de la región cervical debe estar dirigida por un experto, profesional sanitario y de forma individualizada.
  • La pérdida de peso, el ejercicio suave adaptado a cada paciente (gimnasia, Pilates, natación) y el uso de medicación miorrelajante, siempre bajo control médico, suelen ser eficaces.

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