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Consejos para llevarte mejor con tu suegra

Los conflictos con la familia política son bastante comunes y más entre suegras y nueras. Estableciendo algunos límites y con un poco de empatía y control de las emociones podemos lograr que reine la armonía (o al menos, que lo parezca).

by hola.com

Los conflictos familiares y, sobre todo, entre suegras y nueras, no es algo exclusivo de reinas. Según datos de Coaching Club, el primer club de crecimiento personal y aprendizaje colectivo, este tipo de desencuentros no es más que un reflejo de lo que se produce en la práctica totalidad de las familias con y sin hijos. Y es que, según datos extraídos por este colectivo, el 43% de las sesiones de terapia aborda precisamente este problema. 

Los conflictos más comunes están relacionados con las costumbres y el modelo de relaciones creado en cada familia, además de la inmensa diversidad de opiniones, valores y creencias propias que cada uno considera inamovibles. "El conflicto familiar es algo natural, puesto que en la convivencia de los miembros de una unidad familiar, con diferentes edades, pensamientos y formas de ver la vida el conflicto es algo casi natural. Sin embargo, lo fundamental no es evitar el conflicto sino evitar la escalada de agresividad y manejarlo de forma inteligente y asertiva", señala Ana Ruano, psicóloga de Siquia. 

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¿Por qué nueras y suegras?

Un estudio realizado a más de 2.000 mujeres por el portal Netmums señaló que una cuatro nueras afirma no tener buena relación con su suegra. Entre las causas que se esgrimen están la intromisión en la educación de los hijos y la crítica constante hacia la relación que mantienen con sus maridos. "Podríamos decir que, en una parte muy significativa de los casos, el conflicto suegra y nuera se desencadena cuando una de las partes considera que se ha invadido su terreno. En general parece que con más frecuencia aparecen estos temores en las suegras", indica el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos. 

Por ejemplo, "las madres pueden llegar a imaginar cómo será su futura nuera. Cuando la realidad no coincide exactamente con esa imagen, suelen desencadenar emociones negativas que llegan a distorsionar la imagen de la nuera, produciendo grandes problemas familiares", añade. Por otro lado, "las nueras, pueden llegar a tener muy presente la relación maternal que une a su pareja con su madre, y podrían llegar a temer el no poder alcanzar una vinculación igual de estrecha con sus parejas", opina el psicólogo.

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Perfeccionistas y con baja autoestima

Otra de las fuentes de conflicto en la relación con la familia política puede ser el perfeccionismo. Tener unas expectativas demasiado elevadas, mantener un pensamiento en el que no existen matices y todo es blanco o negro o centrarse únicamente en los errores o defectos más que en los logros o en el conjunto puede también desencadenar tiranteces y problemas.

Por otro lado, los problemas pueden surgir además por la necesidad de sentirse apreciado y esto está muy relacionado con la baja autoestima. "Una persona con esta característica depende de los demás para sentirse bien. Esto genera un miedo al rechazo, que se traduce en una gran sensibilidad a la crítica y en la dificultad para decir “no” ante las exigencias de los demás", indica el experto.  

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Cómo llevarnos mejor

En cualquier caso, existen muchos ejemplos en los que la convivencia pacífica y en armonía con la familia política es posible. De hecho, hay personas que encuentran en su familia política un apoyo emocional incondicional. "Es posible llevarse bien con la familia política si ambas partes son respetuosas con las costumbres, creencias, opiniones del otro y teniendo en cuenta que si se lleva a cabo una comunicación asertiva los conflictos no llegarán a aparecer ni a crear problemas en las relaciones. Así la comunicación ha de ser clave", matiza la psicóloga de Siquia.

Si no es tu caso, estas estrategias pueden servirte de ayuda para llevarte mejor. 

Evita las comparaciones y no compitas. Aprende de la otra persona (suegra o nuera) y descubre nuevas maneras hacer las cosas. Hay que priorizar el bienestar de la persona a la que ambas queréis.

Pon límites. Muchos de los problemas entre familias están relacionados por la intromisión de los familiares, por ello, los límites son necesarios. Y estos deben ser claros, coherentes y deben ser comunicados.

Acepta las costumbres de otros. Cada familia tiene sus propias costumbres, creencias y modos de relacionarse entre ellos y es el modelo en el que han crecido. Sin embargo no es el único existente aunque la persona crea que sí lo es. "Aceptar las diferentes tradiciones y hábitos de otras familias es el principal requisito para crecer y ampliar nuestro campo visual hacia la amplia variedad de formas de vivir y así podremos ser libres de decidir si estas nuevas costumbres serán beneficiosa para la nueva vida que estamos comenzando", aconseja Ana Ruano. 

No pongas a tu pareja entre la espada y la pared. Es importante que la pareja esté bien consolidada y exista buena comunicación. Hay que evitar forzar a elegir y, ante un conflicto de intereses, intentar negociar. 

Empatiza. Ponte en el lugar de tu pareja. Haz con su familia lo que te gustaría que hiciera con la tuya. Trata de recordar cómo te gustaba que te tratasen entonces o imagina cómo te gustaría que lo hiciesen más adelante.

Practica la asertividad. Es importante escuchar sin prejuicios al otro, comprender lo que nos quiere expresar y practicar la comunicación asertiva. Básicamente se refiere a "decir lo adecuado, de la forma adecuada y en el momento adecuado, es decir una buena forma de expresar los sentimientos de una forma adecuada es reemplazando los reproches por manifestaciones de lo que se está sintiendo, utilizando un tono amigable y afectivo que no implique agresividad y posponer la discusión para cuando los ánimos estén más calmados, el contexto acompañe y facilite el diálogo", concluye Ruano. 

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