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Si te falta el aire o sientes más fatiga, tu corazón podría estar fallando

Nuestro corazón nos puede estar dando señales de alerta de que puede estar sufriendo un problema. Aunque estos síntomas pueden asociarse a otra enfermedad, acude a tu médico. Y, sobre todo, no olvides protegerlo. De esta manera, él cuidará de ti.

by Nuria Safont

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España. Cerca del 30% se producen por un problema de corazón y provocan más de 100.000 muertes en un año, según el Instituto Nacional de Estadística. Las patologías más comunes son los infartos de miocardio, la insuficiencia cardiaca o las enfermedades cerebrovasculares. Según recuerda la Fundación Española del Corazón (FEC) y Bayer, en el marco del Día Internacional de la Prevención del Riesgo Cardiovascular, celebrado el 14 de marzo, casi un tercio de los fallecimientos anuales podrían evitarse o retrasarse siguiendo unos hábitos saludables. Pero antes de sugerirte cómo protegerlo, te explicamos qué señales pueden estar indicando que tu corazón está en apuros. 

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Atenta a la señales de alarma

El diagnóstico precoz es esencial para poder evitar estas muertes. Por eso, si detectas estos síntomas de alarma, acude a tu médico para que considere si debe derivarte a un especialista. En algunos casos, será necesario ponerse en contacto con el 112.

Dolor en el pecho o en la boca del estómago

Si eres hombre y sufres un dolor en el pecho muy fuerte que se irradia al brazo izquierdo y/o la espalda, llama a emergencias, ya que podría ser un síntoma de un problema de corazón. Sin embargo, “en las mujeres puede manifestarse con una opresión muy aguda en la boca del estómago –como si se hubiera recibido un golpe fuerte- y puede irradiarse a la espalda y la mandíbula-", señala Maite San Saturnino, presidenta de Cardioalianza, organización que aglutina a diferentes sociedades científicas para prevenir las patologías cardiovasculares. Ten en cuenta, también, que podría deberse a otro problema, como una crisis de ansiedad o un problema digestivo. Ante la duda, es mejor curarse en salud.

Sientes que pierdes pie

Sentirse mareado o tener mucho frío de repente también podría advertirnos de un problema de corazón, ya que éste no es capaz de bombear suficiente sangre”, alerta el doctor Alessandro Sionis, presidente de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). A los mareos les acompaña una sensación de inestabilidad. Este síntoma también puede asociarse a otras situaciones, como una bajada de azúcar, pero es aconsejable consultarlo al especialista.

Tu corazón pierde ritmo

Nuestro corazón funciona por impulsos eléctricos. En cada latido, se llena de sangre (diástole) y se contrae para impulsarla a todo el organismo a través de las arterias (sístole). La responsable de que esto funcione es una especie de 'batería' o 'pila' que encontramos en una de las cavidades del corazón, el nódulo sinusal. Este variará los latidos en función de las necesidades, por ejemplo, el corazón bombeará más rápido si tienes que echarte a correr. Pero este mecanismo a veces falla y se pueden producir fallos en el ritmo. Son las conocidas arritmias que, pueden ser benignas o muy peligrosas. Por eso, si notas que el ritmo de tu corazón se altera sin causa aparerente, consulta con el médico quien considerará realizar un electrocardiograma. 

Más cansancio de lo normal

Otros señales de alarma podrían ser “tener la sensación de que te falta el aire, estar más cansado de lo normal, los edemas o tener los pies hinchados”, añade la presidenta de Cardioalianza. Todo ello, podría ser a causa de una insuficiencia cardiaca. 

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Dieta y ejercicio, tus grandes aliados

La mejor manera de protegerse frente a estos problemas es la prevención. De hecho, nuestros hábitos de vida influyen de manera más directa en la protección cardiovascular; por delante incluso de la herencia genética, la contaminación ambiental y la asistencia sanitaria.  La dieta, por ejemplo, debe ser sana, variada y equilibrada. Pero, ¿qué significan estas tres palabras que tanto repetimos?

Debemos seguir “lo que siempre nos han aconsejado nuestros abuelos y nuestros padres”, esto es, “seguir la dieta mediterránea basada en frutas, verduras y legumbres y con el aceite de oliva como grasa principal”, insiste el doctor Carlos Escobar, miembro del servicio de cardiología de La Paz y presidente de la Sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

En cuanto al ejercicio físico, “no hace falta ir al gimnasio y estar ahí dos o tres horas”, añade el doctor Escobar. “Para cuidar el corazón basta con caminar media hora o una hora diarias, con intensidad moderada". Incorpora además algo de ejercicio anaeróbico, es decir, de tonificación muscular.

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El estrés mantenido te perjudica

Tampoco hay que olvidar reducir al máximo el consumo de alcohol, dejar de fumar, controlar el peso corporal y evitar la obesidad, dormir bien y, en especial, seguir los consejos de nuestro médico y seguir el tratamiento que nos prescriba si tenemos un problema de salud. 

Y ojo con el mal que nos acecha este siglo: el estrés. Es fundamental controlarlo, ya que puede convertirse en nuestro gran enemigo. Este se produce porque nuestro organismo, ante una situación emocional intensa, reacciona con una descarga de hormonas, como la adrenalina o el cortisol, que produce un aumento de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Se trata de algo natural y saludable, ya que nos permite actuar frente a esa situación. Sin embargo, cuando los niveles de estrés se mantienen en el tiempo pueden causar problemas de salud, ya que se sobrecarga de manera permanente y nociva el corazón. Para atajarlo, los expertos recomiendan las maniobras de autocontrol y las técnicas de relajación. 

La meditación o el mindfulness han dado muy buenos resultados, en este sentido. Consisten en mantener la conciencia en el presente y no dejarse enredar por los recuerdos pasados o los pensamientos futuros, que pueden generar ansiedad. Asimismo, se aprende cómo controlar la respiración, esencial para mantener a raya el estrés. 

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Hazte un chequeo

Los chequeos médicos también forman parte de la prevención cardiovascular. En ellos podremos saber si los niveles de colesterol, glucosa y la tensión arterial son los adecuados. También es conveniente realizarse pruebas más exhaustivas para eliminar la sospecha de la presencia de placas de ateroma en las arterias, que impiden la correcta circulación sanguínea y que nos exponen a sufrir un accidente cerebrovascular. Y, muy importante, "realizarse una prueba de esfuerzo si se va a comenzar una actividad deportiva o aumentar su intensidad”, añade Maite San Saturnino.

Y es que, ponerse a realizar una actividad física moderada o intensa sin estar preparado puede suponer un riesgo para el corazón, que no está acostumbrado a ese sobreesfuerzo. Lo ideal para empezar a practicar un deporte es realizarlo de forma suave al principio y, como decíamos, someternos a una prueba de esfuerzo para asegurarnos que nuestro corazón se encuentra en forma. 

Se denomina también erogmetría y consiste en realizar un esfuerzo físico en una cinta de correr o una bicicleta estática. "La finalidad es diagnosticar la angina de pecho en pacientes con dolor torácico y la respuesta del corazón ante el ejercicio", explica la FEC. 

Por tanto, no te la juegues. Si quieres proteger tu corazón, vigila las señales de alarma, lleva un estilo de vida saludable y, si vas a hacer ejercicio, toma las precauciones debidas. 

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