Cosas de casa

¿Sabes cómo poner a punto tu chimenea para cuando llegue el frío?

Ahora es el momento de limpiarla y prepararla para mantenerla en perfectas condiciones. Descubre cómo hacerlo casi sin esfuerzo

Estamos en otoño y, aunque todavía el buen tiempo no nos ha abandonado, antes de que nos demos cuenta llegarán los primeros fríos. Entonces podremos encender la chimenea y disfrutar del calor del hogar y del chisporrotear del fuego. Pero para ello es necesario prepararla, si no lo has hecho todavía. ¿Cómo? Con el mantenimiento adecuado que consiste en limpiar la chimenea y revisar su estado para que esté en perfectas condiciones.

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La limpieza, una tarea fundamental

Que la chimenea de leña, sea de hogar abierto o cerrado, esté limpia por dentro es algo esencial. Tanto el tiro, en el caso de las abiertas, como los tubos de evacuación de humos, en las cerradas y en las estufas de leña, han de estar libres de hollín si queremos que funcionen correctamente y, además, sean seguras. Con el uso y el paso del tiempo se van acumulando, además, otras sustancias como alquitrán lo que puede resultar peligroso en caso de que entren en combustión. Limpiar la chimenea con la frecuencia necesaria es fundamental para evitar accidentes.

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Hazlo tú mismo

Realizar la limpieza del tiro o de las salidas de humos no es un trabajo difícil. Puede resultar algo engorroso pero es bastante sencillo. Comienza por protegerte bien utilizando mascarilla, gafas de protección y la ropa más vieja que tengas. También tendrás que tapar el suelo delante de la chimenea con un plástico, y retirar los muebles y objetos cercanos para que no se ensucien.

Existen diferentes procedimientos para deshollinar: de manera mécanica y química. El método mecánico se realiza con un deshollinador y un mango telescópico que te permitirá llegar a todos los rincones del conducto. Has de moverlo de arriba abajo y en círculo para limpiar bien las paredes y conseguir que el hollín no se acumule.

Un consejo: coloca un plástico cubriendo la embocadura de la chimenea y haz una abertura para introducir el deshollinador. Así evitarás que las cenizas salgan de la chimenea, ensuciándolo todo.

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El último paso del proceso consiste en retirar del fondo de la chimenea los residuos y cenizas procedentes del conducto. Para ello utiliza un cepillo y un recogedor o un aspirador específico para tal fin. No se te ocurra utilizar el aspirador con el que limpias los suelos de la casa porque se obstruirá con la ceniza y lo estropearás.

Deshollinado químico

Si prefieres realizar la limpieza de la chimenea de una manera más sencilla y limpia puedes utilizar leños deshollinadores. Se trata de unos troncos que se colocan en las brasas para que se quemen. Según van ardiendo se produce una reacción química que actúa eliminando el hollín del tiro así como las sustancias perjudiciales.

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Para saber cada cuánto tiempo has de limpiar la chimenea, debes tener en cuenta la frecuencia con la que la usas. Si la enciendes a diario es importante que lo hagas, al menos, una vez al año. Una forma de calcular las limpiezas necesarias consiste en fijarse en el gasto de leña: hazle un buen deshollinado cada 2.500 kg de leña quemada aproximadamente.

Además de los leños deshollinadores, existen en el mercado productos en líquido especiales para liberar las chimeneas de hollín. Tendrás que aplicarlo cada semana, vertiendo una dosis sobre el fuego encendido.

Una cuestión de seguridad

Después de limpiar a fondo tu chimenea tendrás que revisarla para comprobar que está en buen estado. Esto es fundamental si quieres evitar accidentes en casa que puedan derivarse del fuego.

Fíjate en el exterior de la chimenea, comprueba los revestimientos y repáralos si tienen desperfectos. También deberás limpiarlos con un cepillo de cerdas duras y un producto adecuado, ya sean de ladrillo o de piedra.

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En el caso de que se trate de una chimenea abierta es importante colocar una rejilla de protección delante del fuego que cubra totalmente la embocadura para evitar que puedan saltar chispas y provocar un incendio. Debes tener la precaución de no dejar objetos cerca que puedan encenderse y arder.

Estufas de leña

Las estufas o chimeneas cerradas de leña necesitarán un mantenimiento similar a los hogares abiertos, que ha de comprender la limpieza y la revisión de todos los elementos. Además de deshollinar los tubos de salida de humos para que no se obstruyan y la estufa funcione correctamente, has de limpiar el exterior y el cristal de la puerta.

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Más vale prevenir

Además de limpiar tu chimenea cuando sea necesario, hay otras cosas que puedes hacer para conseguir que funcione mejor y de manera más rentable, y que no se acumulen tantos residuos en los conductos. Encender el fuego de la manera correcta es una de ellas. ¿Cómo? Olvídate del papel de periódico y utiliza pastillas de encendido, ya que generan menos alquitranes y otras sustancias.

También has de elegir correctamente la leña que vas a quemar. No todo sirve. No metas en la chimenea leña que no esté totalmente seca ya que, además de dar menos calor, provocará más residuos. Lo mejor son las maderas poco resinosas y duras. Cuando la resina se quema se produce una sustancia química llamada creosota, que después tendrás que eliminar con la limpieza.

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