Consejos para que la iluminación de tu casa sea menos agresiva

Si tu casa te gusta de día, aprovecha que durante la noche la luz puede jugar un papel decisivo, y sacar partido a tu decoración a la vez que reinventas el espacio. Porque en función de cómo ilumines tu casa podrás generar estímulos que evoquen una sensación placentera de “hogar dulce hogar”.

Hay muchos detalles de decoración de una casa que pueden quedar en manos de la improvisación, pero la iluminación no es una de ellas. Cuando hablamos de cómo dar luz a tu hogar no solo nos debemos centrar en el diseño de las lámparas, sino en cómo afecta la luz a tus quehaceres y qué sensaciones te producen.

Cuando vamos a comprar lámparas o vemos ejemplos de decoración, realmente solo estamos viendo una parte de la película que luego experimentamos en casa, que es cómo esas lámparas encajan con la pared y los muebles. Sin embargo, iluminar es una cuestión que requeriría ser estudiada con detalle, porque en función de los grados de iluminación de tu casa vas a poder crear espacios de más o menos intimidad, influir en tu estado emocional, de descanso y, por supuesto, ver lo suficientemente bien para no tener que alumbrarte con la linterna del móvil.

Además, una iluminación bien pensada, favorece y fomenta una decoración armónica. Tal vez lo has visto alguna vez, una casa que está excelentemente decorada de día, cuando la luz natural baña sus muebles, y cuando llega la noche y enciendes las luz artificial el conjunto estético deja de ser tan agradable; los muebles no se ven tan bonitos como de día, y te da la sensación de estar viendo una versión desmejorada de lo que veías con luz natural. 

Esto tiene que ver con el tipo de bombillas, su orientación,y los puntos desde los que alumbran. En resumen, una buena o mala iluminación puede cambiar por completo la apariencia de una casa.

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Rechaza la iluminación general

Tener un par de lámparas potentes en el techo que iluminen por igual toda la estancia suele ser una mala idea. Llenar la casa de luz artificial sería como hacer entrar un vendaval lumínico, pero desde el techo. 

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Cuando hablamos de iluminación es tan grave pecar por carencia como por exceso. Si iluminamos la estancia “imitando” la luz que se recibe de día, estaremos cumpliendo un doble error. Por un lado, lo que necesitas de noche es una luz “de hogar”, que haga que tu sensación anímica sea recogida y que se reduzca la luminosidad. Además, se ha demostrado que la luz excesiva durante la noche provoca desórdenes del sueño, dolores de cabeza e irascibilidad.

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Que no exista una sola forma de dar luz a tu casa

Juega con los puntos de luz, de forma que puedas sumar más o menos iluminación a la estancia en función de lo que estés haciendo y de las personas que estén presentes. Si es un salón, no es la misma luz la que utilizarás para ver la televisión que para mantener una reunión con amigos. 

Cuando iluminas teniendo en cuenta puntos de luz, estás favoreciendo un ambiente más cálido, que hace que el espacio parezca mayor. Busca puntos de luz que se centren en zonas concretas de la casa y que, aun cuando estén todos sumados, no lleguen a sobrepasar una luminosidad que pudiera hacerse incómoda. Para ello puedes apoyarte en puntos de luz focal, que hacen que se iluminen de forma muy concreta zonas muy definidas del espacio, creando así rincones de luz que suman al resto de la estancia.

Subraya zonas de la casa

Utiliza la luz como marcador de aquellos detalles de tu casa que pueden sobresalir. Los focos sobre los cuadros son siempre una muy buena idea, porque son luces que no recaen sobre ti, sino que funcionan como pantalla, haciendo rebotar la luz en el cuadro y produciendo una suma de luz al resto de la casa.

De la misma forma, cuando colocas luces orientadas hacia muebles concretos, estás haciendo que la luz se propague de forma indirecta a su alrededor. Te en cuenta para ello el color de los muebles sobre los que caerá la luz, y juega con esas notas, favoreciendo también desde el color de la bombilla cómo puedes crear un entorno aún más cálido si la luz es, por ejemplo, anaranjada.

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