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Clase de coctelería: ¿cómo preparar un buen 'gin tonic'?

Aunque no paran de salirle competidores, este combinado sigue siendo el rey en toda las barras. Si quieres convertirte en todo un ‘barman’ o ‘barwoman’, sin duda, tienes que empezar por éste

Más allá de las tendencias que vienen y van, el gin tonic se ha convertido en todo un clásico de la coctelería y en protagonista indiscutible de todas las barras de coctelerías y restaurantes. Hace ya unos cuantos años que renació de las cenizas y se instaló para siempre en las cartas de combinados que, muchas veces, acaparan por completo. Sin embargo, tan extendido está su consumo, que ya sabemos cuándo uno está bien o mal preparado. Pero ¿y cuándo nos toca a nosotros?  ¿Qué tipo de hielo debemos utilizar? ¿Qué proporciones empleamos para conseguir una bebida equilibrada? ¿Y el tipo de copa?

Para responder a todas estas preguntas, hemos hablado con el equipo de Malfy Gin, la nueva ginebra italiana que aterriza en nuestro país esta primavera con cuatro variedades que apenas exigen más ingredientes y con un destilado artesanal que practican desde el siglo XI. Con ella, además, hemos elaborado la primera receta de las cuatro que te proponemos para practicar en casa.

Estos son los cinco consejos maestros

El orden de los ingredientes

Los ingredientes que componen un gin tonic, desde el más clásico hasta el más original, no pueden mezclarse cualquier forma. Lo primero de todo es siempre la ginebra, para conseguir el equilibrio idóneo en su sabor. Después, llega la tónica directamente sobre la ginebra de base, pero removiendo con una cuchara trenzada, poco a poco, para que se conserven las burbujas y, por último, los ingredientes cítricos.

Además, son también son importantes las proporciones, aunque estas dependen más de las preferencias de cada uno. Pero, para empezar, esta debe ser tu medida: 5 cl de ginebra por cada 20 cl de tónica.

La copa nunca de tubo y siempre muy fría

Este tipo de vaso alargado no permite que nos llegue a la nariz todo el aroma de este cóctel que, sin duda, basa gran parte de su éxito en este aspecto. Su capacidad es más pequeña y, a veces, no entra ni siquiera toda la tónica la necesitamos. Lo ideal será siempre una copa de balón, enfriada con hielos previamente.

Cuidado con el exceso de zumo y los hielos

En realidad, para darle un aroma cítrico a la copa no se ha de usar nunca zumo de frutas. Por lo que, más que hablar de exceso deberíamos hablar de completa ausencia; pues, de lo contrario, el gas de la tónica acabará desapareciendo. Utilizaremos únicamente la corteza o piel de las frutas.

Además, otro ingrediente con el que tenemos que tener cuidado es con el hielo. En este caso, es mejor utilizar cubitos industriales, dejando los caseros a un lado, pues tardan menos en derretirse y no enfrían igual, además de empaparse de los diferentes aromas del congelador y degradar el sabor de nuestra bebida.

Elegir bien los ingredientes

En función del tipo de gin tonic que queramos preparar deberemos elegir una ginebra y otra, pues las hay secas, florales, frutales o herbáceas, entre algunas otras. Y hay diferencias importantes que varían mucho el sabor final. Y, de la misma forma, la tónica, como su compañero básico, es otro de los ingredientes de peso en la mezcla, definiendo con anterioridad si quieres un cóctel más dulce, más seco o más aromático, con un nivel de carbónico más o menos alto.

El aderezo final, por su parte, puede ser muy variado: fresas, pétalos de rosa, regaliz negro o un toque de lima y jengibre. Tú eliges, pero con cabeza y respetando el aroma de la ginebra que te sirve de base, pues ella será quien marque todos y cada uno de tus pasos.

Evitar perder el carbónico en el proceso

Uno de los errores más comunes a la hora de hacer un gin tonic es la pérdida del carbónico. Para evitarlo, mezcla los hielos con la ginebra elegida y, después con la tónica, pero siempre con la ayuda de una cuchara trenzada y con movimientos ligeros que vayan desde abajo hacia arriba. Así, conseguirás potenciar todos y cada uno de los aromas. Nunca deslices la tónica sobre la cuchara, además de ser menos higiénico, reduces el gas (salvo que quieras conseguir, precisamente, este efecto).

Por último, dale siempre unos segundos de reposo. Retiramos la cucharilla de la copa despacio y dejamos que terminen de mezclarse todos los aromas y sabores. Siguiendo estos consejos, empieza a practicar con estos gin tonics de diseño que te proponemos.

Cuatro recetas para estrenarte en el mundo del gin tonic

Paso a paso: gin tonic deluxe

Para empezar, vamos con un clásico y una base de Malfy, creada a partir de ingredientes naturales y agua mineral italiana, la opción perfecta para una combinación sencilla seca con notas de enebro y regaliz. No necesita mucho más.

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Paso a paso: summer sour

Algo más exótica y con la mirada puesta ya en el buen tiempo es esta receta con base de Beefeater y un suave toque de limón. En esta ocasión, pecamos con un poco de zumo, apenas unas gotas.

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Paso a paso: bramble gin tonic

Este cóctel es uno de los clásicos de las cartas más completas dedicadas a esta bebida, en el que el sabor y aroma se potencia con un poco de licor de cassis.

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Paso a paso: jasmine gin tonic

Por último, vamos a mezclar la ginebra con otros espirituosos para conseguir una combinación llena de matices. Un cóctel delicioso para última hora de la tarde.

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