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Cómo aromatizar aceites

Son muy fáciles de preparar y un auténtico truco de experto con el que potenciar el sabor de todas tus recetas. Te enseñamos hacerlo con este paso a paso en vídeo

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Lo único que necesitas, además de un buen aceite de oliva –que es la base de las cuatro recetas que te proponemos-, son tarros o recipientes de cristal donde conservarlos y una sartén o batidora en algunos casos. ¿Fácil verdad? Pues terminamos de convencerte para que te lances a llenar tu despensa con estos aceites aromatizados, contándote que le darán un toque muy personal y diferente a tus platos, realzando su sabor, además de sumarle a los beneficios propios del aceite de oliva (alimento indispensable en nuestra dieta mediterránea) los que contengan las hierbas, especias e ingredientes que utilices: desde las propiedades antibióticas del ajo hasta las diuréticas del tomillo o las de la hierbabuena al ayudarnos con la digestión. Los ingredientes con los que infusionar el aceite pueden ser cientos, además de los usos que puedes darle, pero el más sencillo, sin duda, es poner un par de cucharadas en un plato para mojar pan: un aperitivo perfecto.

Aceite de ajo y guindilla

Una opción que, además de vistosa, nos servirá para regar las pastas, legumbres o cualquier carne asada. El número de guindillas a utilizar dependerá de tu tolerancia al picante. Por eso, en este caso, es muy importante tener cuidado con la cantidad, pues cuanto mayor sea la proporción de guindillas, mayor será también la intensidad en aroma y sabor.

Ingredientes: ¼ litro de aceite de oliva 0’4°, ½ cabeza de ajo, 3 guindillas.

Elaboración: infusionamos el aceite de oliva con la media cabeza de ajo y las guindillas a fuego bajo durante un par de horas. Retiramos, dejamos que se temple y guardamos en un frasco en lugar seco, fresco y oscuro.

Aceite de frutos secos

En realidad, en este caso, lo único que hacemos es sumar aceite de oliva con otro ingrediente repleto de ácido oleico: las nueces; con lo que no puedes fallar. Es perfecto para todo tipo de ensaladas y, cuanto más repose, mayor será su sabor e intensidad. Algo que ocurrirá con todos, por lo que te recomendamos no utilizarlo hasta pasado un mínimo de dos semanas.

Ingredientes: ¼ litro de aceite de oliva 0’4°y 6 nueces peladas.

Elaboración: trituramos las nueces o las machacamos con la ayuda de un mortero hasta obtener casi una textura de polvo. Introducimos el resultado un frasco junto al aceite de oliva y tan solo tendremos que guardarlo en un lugar seco, fresco y oscuro.

Aceite de tomillo y orégano

Utilizando directamente hierbas frescas, conseguimos este aceite que es el mejor complemento de cualquier carne o pescado. Eso sí, ten en cuenta que al calentarlo pierde aroma y sabor, pudiendo incluso estropearse, con lo que mejor rociar un poco al final y siempre a temperatura ambiente.

Ingredientes: ¼ litro de aceite de oliva virgen extra, unas ramitas de tomillo y otras de orégano fresco.

Elaboración: ponemos el aceite de oliva virgen extra en un frasco, introducimos en él las ramitas de hierbas frescas, cerramos bien y lo guardamos en la nevera, donde deberá conservarse.

Aceite de hierbabuena

Esta receta es perfecta para aliñar tus ensaladas, verduras o unas tostadas con tomate. Lo único que deberás conservarlo siempre en la nevera y vigilarlo con frecuencia, pues puede perder su sabor con facilidad. Por tanto, este es el único caso en el que no se necesita respetar ese reposo de dos semanas del que hablamos.

Ingredientes: ¼ litro de aceite de oliva virgen extra y un poco de hierbabuena fresca.

Elaboración: ponemos en un vaso de batidora las hojas de hierbabuena y el aceite de oliva virgen extra. Trituramos, dejamos reposar y guardamos en la nevera, donde debe permanecer siempre.

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