'Save food' o cómo reciclar tus platos para una dieta 'eco-consciente'

Se trata de una iniciativa a nivel mundial que nuestras abuelas ya realizaban y que tú, seguramente sin darte cuenta, has hecho muchas veces. ¿Por qué no lo conviertes en un hábito más? Tu dieta será mucho más sostenible y, sin duda, más saludable

Si hiciésemos una traducción literal, Save Food sería algo así como ahorrar comida; o lo que es lo mismo, aprovechar  los restos de todos tus platos de la semana para evitar que estos acaben en la basura. Una práctica en la que nuestras abuelas eran expertas y que, hace varios años, se ha convertido en una iniciativa mundial que busca reducir la pérdida de alimentos y que está liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sus estudios más recientes estiman que, cada día, se desperdician alrededor de un 30% de cereales, entre un 40-50% de tubérculos, frutas y hortalizas y un 20% de semillas oleaginosas, carnes y productos lácteos. Unas cifras desorbitadas que dependen, en gran medida, de la cultura de cada país y, sobre todo, de los comportamientos de su consumidor tipo.

En España, se calcula que tiramos hasta un 20% de nuestros productos, y que alrededor de un 250€ al año del gasto que hacemos en alimentación van directamente a la basura. Para evitar este desperdicio, estas iniciativas mundiales buscan la colaboración y cooperación entre grandes empresas y organismos públicos con el objetivo de implementar políticas de sensibilización social que nos harán ser mucho más ecológicos y aprovechar, de verdad y bien, nuestros recursos. Pero, ¿qué podemos hacer nosotros a pequeña escala? Mucho, no solo por la reducción de tu impacto medioambiental, sino porque, practicándolo, tu dieta será más saludable. Te contamos cómo y, además, te damos ideas y recetas para saber qué hacer con las sobras.

EL DECÁLOGO ‘SAVE FOOD’

  1. Antes de ir al mercado, haz siempre una lista de la compra pensando, no solo en ese menú semanal que te es mejor pensar con antelación, sino en el número de comensales que, más o menos, tendrás a la mesa. Así, podrás ajustar mejor las cantidades.
  2. Alíate con tu congelador, haciendo pequeños paquetes con las raciones que te sobren y utilízalo directamente para aquellos alimentos que, como pescados o mariscos, no vayas a utilizar de forma inmediata.
  3. Aprende hacer conservas, encurtidos y escabeches, para reutilizar esos ingredientes que se te han quedado colgados y están a punto de estropearse. Es mucho más sencillo de lo que piensas.
  4. Coloca en la primera fila de tu despensa o frigorífico los alimentos que antes caduquen y, detrás, los que tienen una vida más larga.
  5. No aliñes tus ensaladas ni rocíes con salsas tus platos hasta el momento de su consumo, pues aceleras el deterioro de los alimentos y, por tanto, impiden que puedas guardarlos durante mucho tiempo.
  6. El pan del día anterior tiene muchos usos: congélalo en rebanadas para unas socorridas tostadas o, si ya se ha endurecido, puedes crear picatostes caseros, hacer pan rallado o, en nada, atreverte a realizar tus primeras torrijas de la temporada.
  7. La fruta que a esté pasada puede servirte para hacer una buena macedonia y, si ves que es demasiado tarde, intenta sacarles partido haciendo batidos para llevártelos a la oficina. Igual que con los tomates, que cuando ya están demasiado maduros, puedes triturarlos para hacer tomate frito casero o mantenerlo un par de días más en la nevera para que sea la base de una pizza o el ingrediente con el que servir tus tostadas en el desayuno. Los yogures se reconvierten en salsas, el queso duro se puede rallar y los huevos cocerse para rellenarse con cremas de atún, aguacate o ese mismo tomate.
  8. Compra a granel. Hay numerosos locales que, además, te bonifican por llevar tus propios recipientes.
  9. Aprende a diferenciar entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente, que no te impedirá comértelo.
  10. Y, sobre todo, reinventa tus sobras con originales recetas como las que te proponemos a continuación.

RECETAS PARA CUMPLIR CON LA INICIATIVA ‘SAVE FOOD’

Las sopas o purés son un clásico del reciclaje en la cocina, pudiendo utilizar todas las verduras que están a punto de pasarse. Utilizando un poco de queso, de leche o de nata le darás cremosidad. También puedes picarlas y convertirlas en la mejor guarnición para una pasta o rellenar unos canelones con ellas.

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Paso a paso: espaguetis con verduras

 

El huevo puede ser otro de nuestros comodines, ayudándote a convertir cualquier sobra de comida en un revuelto o tortilla de legumbres, verduras o, incluso, hacer un delicioso pastel de, por ejemplo, merluza con salsa de piquillo o de cualquier tipo de pescado.

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Paso a paso: pastel de pescado

 

O, si es carne de ternera, cerdo o pollo, en vez de hacer un pastel (que puede quedar algo seco), decídete por unas hamburguesas, aprovechando verduras y hortalizas que estén ya muy maduras.

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Paso a paso: hamburguesas de ternera, zanahoria y guisantes

 

Pero si hay una receta a la que podríamos coronar como reina de la reutilización en nuestra gastronomía, esta es, sin duda, las croquetas. Tan solo necesitarás mezclar las sobras de cualquiera de tus platos –desde un pescado o carne, hasta verduras e, incluso, arroz- con un poco de bechamel (casera o comprada). Prueba, por ejemplo, con estas originales croquetas de berenjenas y tomate frito (sí, el tomate puede ser de esos que ya estaban demasiado maduros).

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Paso a paso: croquetas de berenjenas y tomate frito

 

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