Para la mayoría de los niños la merienda es una de las comidas favoritas del día. Sin embargo, debemos preguntarnos si esto se debe a que estamos recurriendo a esos productos que el marketing comercial nos coloca en las estanterías más accesibles del supermercado y que hacen que las meriendas infantiles no sean, en realidad, lo más adecuado que podemos ofrecerles a nuestros hijos. Por muy cómodas que sean, sobre todo ahora con la vuelta al colegio, ¿cualquier cosa vale con tal de que el niño coma? ¿Hay opciones sencillas que nos hagan conseguir una merienda saludable en casa? La respuesta a esta pregunta es sí, y te vamos a enseñar cómo hacerlo.

¿Qué debe contener una merienda saludable?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la merienda no es imprescindible ni obligatoria en la alimentación de tu hijo, sino que puede formar parte o no de su alimentación según sus necesidades nutricionales. Si esta comida va a consistir en bollería industrial, muchas galletas o fiambres ultraprocesados y bebidas azucaradas, es preferible que no la tome.

Las opciones más saludables serán siempre los productos frescos y lo que conocemos como buenos procesados; evitando, en la medida de lo posible, todos los alimentos ultraprocesados que por muy cómodos que nos resulten y todo el trabajo de marketing favorable que se hace al respecto, no nos pueden llevar a error y deberíamos cuestionar siempre. Al menos, eso, cuestionar.

Así, en cualquier producto industrial, no hay que dar por hecho que, por estar fabricado para el consumo infantil, tiene todas las garantías para ser considerado saludable. Es muy importante que mires las etiquetas de todos los productos y que te fijes en los valores nutricionales para que los alimentos que elijamos se adapten a las necesidades de los niños en el momento de su consumo. Tus mejores opciones deben ser frutas frescas, cereales integrales, lácteos fermentados (naturales), frutos secos, etc. La elección dependerá del gusto y actividad que realicen tus hijos.

Meriendas saludables para llevar al cole

  • Fruta fresca entera o troceada (tipo macedonia). También es buena idea mezclarla con frutos secos o chocolate con un mínimo 70% de cacao.
  • Galletas caseras o repostería hecha en casa con ingredientes saludables y que siempre se deberá tomar de forma esporádica.
  • Yogur natural con trocitos de fruta natural o frutos secos, como dátiles, orejones, ciruelas, pasas, frutos rojos, quinoa hinchada o cereales integrales.
  • Pequeño bocadillo de pan integral con queso, jamón serrano, pavo, tomate, atún, sardinas, caballa o tortilla.
  • Palitos de zanahoria con crema de avellanas natural o cualquier fruto seco que le guste.
  • Sándwich integral de hummus o crema de chocolate y avellanas casera.
  • Tortita de avena y plátano enrollada.
  • Batido de fruta fresca con bebida vegetal o yogur natural.

Paso a paso: magdalenas de avena y plátano con chocolate

 

Por último, es muy recomendable que los niños se involucren en su alimentación y puedan participar de sus preparaciones, partiendo de sus preferencias. Por ejemplo, que pueda elegir las frutas que más le gusten y las prepare en su táper favorito o sea él quien elabore su bocadillo, sus propias galletas, etc. Ten en cuenta que gran parte de los hábitos que van a acompañarnos durante nuestra vida se desarrollan cuando somos niños. Por eso, es muy importante que los padres ayuden a generar buenas pautas alimenticias que favorezcan la salud general de los hijos en su infancia y el resto de las etapas de su vida.

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