Repostería de Navidad

Haz tus propios turrones para Navidad

Atrévete a sorprender este año preparando uno de nuestros dulces más típicos de forma artesanal. Es mucho más sencillo de lo que crees.

Turrones hay muchos. La variedad se amplía todos los años, con versiones que reinventan, una y otra vez, a los dos más clásicos: el turrón duro y el blando o de Jijona, que compiten para hacerse con el primer puesto en la provincia de Alicante. Fue precisamente aquí donde comenzó a forjarse esa tradición española que heredamos de los árabes que, ya en la Edad Media, preparaban sus dulces a base de miel y almendras. Una receta que, entre el siglo XV y XVI, se concretó en la que conocemos hoy para dividirnos por Navidad: ¿eres de duro o de blando?

Si fuésemos puristas, con esta pregunta empezaría y terminaría el debate; pero la palabra turrón ha terminado por englobar otras muchas versiones que, modificando los ingredientes básicos de lo que comenzó siendo este turun (turrón) medieval, ha llegado a recoger otros muchos que conocemos como pralinés o turrones de chocolate. Seamos o no estrictos, lo cierto es que no podemos pensar en Navidad sin ellos. Y si puedes sorprender a tus invitados con los nuevos sabores que aparecen en el mercado, ¿por qué no hacerlo preparándolos tú mismo? No necesitan horno y es más sencillo de lo que parece.

LOS DOS GRANDES CLÁSICOS: DURO Y BLANDO

Tanto el turrón blando como el duro llevan los mismos ingredientes, lo único que les diferencia es su consistencia: mientras en el primero todos están molidos, en el segundo se mezclan de forma irregular. Ambos llevan almendras, azúcar, miel y clara de huevo. En el caso del blando, las almendras deben ser de dos tamaños: molidas y, en menor cantidad, troceadas.

Aunque al principio pueda parecerte que su elaboración es algo complicada, con un poco de paciencia en el proceso, puedes conseguir que estos dos grandes clásicos queden perfectos. Te dejamos algunos consejos para conseguirlo:

  • Tuesta tú mismo las almendras, sin duda, lo notarás en el resultado final. Hazlo a fuego lento, con cuidado y atención para que no se quemen.
  • Mezcla siempre primero el azúcar, la miel y las almendras. Remueve lentamente con una cuchara de palo.
  • Busca conseguir una masa homogénea y espesa. Espera hasta el final para añadir la clara de huevo bien batida. Al principio, verás que se forman grumos, pero irán desapareciendo poco a poco.
  • Dale un toque personal a tu turrón blando sumándole un pizca de canela o una cucharada de ralladura de limón, y al duro cambiando una parte de las almendras, por ejemplo, por pistachos.
  • Trabaja la pasta con las manos, aunque al principio pueda parecerte una masa demasiado pegajosa.
  • Cuando lo viertas en tu molde (las bandejas de horno son perfectas), pon siempre papel sulfurizado o de horno en el fondo y, por debajo, papel absorbente, que te ayudará a retirar el exceso de aceite y a que el turrón quede más consistente y sabroso.
  • A la hora de expandirlo en el molde, úntate las manos con maicena, te será mucho más sencillo darle forma.
  • Ten en cuenta que lo ideal es que repose en la nevera, al menos, 24h. Cámbiale el papel absorbente de vez en cuando y vigila que no se seque demasiado. Si es así, es hora de ponerlo a temperatura ambiente.
  • Engrasa el cuchillo con aceite vegetal para cortarlos.

EL CHOCOLATE: ÉXITO ASEGURADO

Si tienes niñosen casa, sin duda te agradecerán que cuentes con ellos en esa bandeja de turrones que aparece siempre en la sobremesa. Por eso, elabora una versión en la que el ingrediente principal sea el chocolate. Además, su versatilidad es tremenda: puedes hacerlo con chocolate con leche, el clásico fondant o blanco.

Lo único que debes tener en cuenta es que por cada 500 g de chocolate, más o menos, debes utilizar unos 75 g de manteca de cerdo. Derrite los ingredientes en el microondas y añade pequeños trozos de galleta, arroz inflado, almendras picadas, o, si es para los adultos, un chorrito de licor. Pasea por la sección de dulces de cualquier supermercado porque ideas hay miles.

TURRÓN INTERNACIONAL

Al igual que los árabes nos dejaron lo que se convirtió en la primera receta de turrón en España, otros países del Mediterráneo también la acogieron para elaborar el suyo propio. En Francia, por ejemplo, tienen el nougat que, aunque la etimología de la palabra quiere decir ‘pastel de nuez’, se hace con almendras y con una pasta mucho menos rígida que en nuestro caso y de color blanco. El más típico es originario de Montélimar, en la región de Ródano-Alpes. Es más complicado de elaborar que el nuestro, por la temperatura exacta a la que debemos llevar la masa en el fuego, pero puedes intentarlo. Además, suelen añadirle pistachos, frambuesas y otros ingredientes con los que consiguen unos colores muy dulces.

Italia, por su parte, tiene el torrone di Cremona, mucho más parecido al nuestro y, en los países árabes, el turrón se conoce como halva, elaborado con pasta de sésamo, una gran cantidad de miel y aromatizado con canela, agua de rosas u otras especias.

CLÁSICOS QUE FUERON NOVEDAD

Por último, podemos buscar en nuestro propio país versiones igual de deliciosas que los grandes clásicos con los que también acertarás. En Cataluña, por ejemplo, es muy popular el turrón de yema tostada, en el que se aprovechan las yemas de huevo que no se usan en la elaboración de los demás.

Otra opción es el turrón de almendras que es una mezcla de los clásicos y este último, aunque el proceso es el mismo: necesitarás yemas de huevo, almendras molidas, azúcar y agua. O el turrón de nata y nueces, que desde que se coló en nuestra despensa, es un triunfo asegurado. Mezcla almendras molidas, azúcar glas, nueces troceadas y nata con un mínimo de 35% de M.G.

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