Gambas y langostinos... ¡disfruta del marisco, también en verano!

Te proponemos algunas recetas con estas ‘delicias de mar’ como ingrediente principal

Si hacemos caso al dicho popular, es entre los meses de septiembre y abril (todos aquellos que llevan la letra ‘r’ en su nombre) el mejor momento para disfrutar del marisco. Sin embargo, existen algunos productos pertenecientes a esta categoría que también encuentran en verano su momento óptimo. Es el caso de los langostinos y gambas, al alcance del consumidor durante todo el año, y protagonistas de un buen número de recetas estivales.

Y es que pocos se pueden resistir al rico sabor de estos alimentos, de gran versatilidad gastronómica: además de cocidos o a la plancha (sus preparaciones más comunes) también resultan deliciosos en cócteles, revueltos, ensaladas, paellas, guisos de pescado, platos de pasta...

Pero más allá de su sabor, las gambas y langostinos también son apreciados por su composición nutritiva: magnífica fuente de proteínas, estos crustáceos tienen un discreto contenido en grasas y aportan al organismo sólo 96 calorías por cada 100 gramos de producto. No obstante, hay que recordar que su consumo está desaconsejado para quienes padezcan hipertensión, gota, ácido úrico elevado o quienes deban llevar una dieta con restricción de sodio.

ALGUNAS RECOMENDACIONES:

-Ten en cuenta de que se trata de productos muy perecederos por lo que, si son frescos, conviene que se consuman en el menor tiempo posible (no más de un día). Mientras, permanecerán en el refrigerador.

-En el mercado, si las gambas o langostinos huelen (aunque sea mínimamente) a amoníaco, rechácelos. Esto querrá decir que los ejemplares son viejos y no presentan su mejor estado.

-Si los vas a utilizar para decorar algún plato y quieres que queden bien rosados, cuécelos con piel de cebolla, que tiene gran poder colorante.

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