—Al verla se podría pensar que la vida le ha dado todo. ¿Cuáles han sido los momentos difíciles que ha tenido que superar?
—Los momentos difíciles...me estimulan. Como mi signo astrológico es Aries, nunca bajo la guardia. Cuando una situación es complicada, arremeto y hago todo lo posible para salir de ella. Tengo una increíble capacidad para desdoblarme, para apartarme de las zonas peligrosas. Gracias a mis raíces africanas, me aíslo muy fácilmente. Me gusta mucho la soledad, pues ella me permite volver a mis raíces. Saco fuerzas de mí misma. En mis reservas interiores tengo una cierta sabiduría que me permite enfrentarme al mundo exterior.

—Usted es deslumbrante y está plenamente realizada.¿Su belleza viene también del interior?
—¡Sobre todo del interior; estoy segura de ello!Todo se refleja y se hace visible al exterior. En el cine, la única mirada que atraviesa la pantalla es la del alma. Si uno es frío y tiene los ojos vacíos, sus emociones no pasa- rán. Es el secreto de nosotros, los actores.

—En su vida privada, ¿cuál ha sido el recuerdo que más le ha marcado?
—Yo nunca he mezclado vida privada y vida pública. Nunca he caído en la trampa de «flirtear » con mis compañeros. Siempre me he apartado de todas esas historias. Siempre me he mantenido al margen de esas tentaciones. Ciertamente, esto no siempre ha sido fácil, en el sentido de que me han intentado seducir en los platós, pero yo era terrible, obstinada y resuelta. Por eso hoy sigo siendo íntegra. Soy de una sola pieza y estoy contenta de serlo.

— ¿Qué conserva en la mente de su última experiencia teatral?
—Batimos el récord con siete meses de gira ininterrumpida por todos los teatros de Italia. Fue un auténtico triunfo. Pasquale Squitieri, mi compañero, adaptó el texto de Pirandello. Fue un trabajo muy difícil y muy arriesgado. El logró con facilidad esta operación de conversión para hacer de ella una obra al gusto de hoy en día. La experiencia teatral es una verdadera cura de rejuvenecimiento. Esperamos llevarla a París,en francés, la próxima temporada.

—¿Si su hija,Claudia, decidiera un día seguir sus pasos,¿qué consejos le daría?
—¡No, no y no!Desde que ella tenía catorce años, todo el mundo le pidió que hiciera cine, pues es realmente muy guapa. Claudia siempre se ha negado rotundamente.

—Si Claudia tuviera que juzgar a «la Cardinale », ¿qué retendría de su vida?
—¿Yo?...Que he sido una privilegiada. He conocido a personas maravillosas sin haber tenido que provocarlo. Siempre fueron los directores quienes vinieron hacia mí. Ese es un lujo apreciable, ¿no?

—¿Cuál es su lema?
—No bajar nunca los brazos y... ¡querer es poder!

— ¿Qué le gustaría que se dijera de usted más tarde?
—Que he hecho soñar.

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