—Después, en mil novecientos cincuenta y siete, es elegida «Miss Italiana de Túnez ».
—En el programa de festividades locales estaba la elección de la italiana más bella de Túnez, bajo los auspicios de Unitalia. Nosotras estábamos en la sala como espectadoras y mirábamos a las chicas que se presentaban. De repente, no comprendí lo que sucedió. Alguien me cogió del brazo y, por reflejos, agarré a mi hermana y las dos nos encontramos, sin entender nada, sobre el podio, delante de un Jurado. Ante mi mayor sorpresa, fui elegida «La italiana más bella de Túnez ».

Gané un viaje a Venecia durante el Festival de Cine. Llegué allí y los fotógrafos literalmente se lanzaron sobre mí. Yo no entendía lo que pasaba. La primera proyección a la que asistí fue «Les noces blanches », de Visconti. Fue una cosa increíble, una auténtica conmoción emocional, un imprevisto de suerte que me puso en el camino del «Maestro ».

«¿Qué se proponen conmigo?»
— Más tarde,usted conoció a su Pigmalión en la persona de Franco Cristaldi, el productor que hizo de usted «la Cardinale »...
—Sí, pero primero seguí, un poco obligada, unos cursos en el Centro Experimental de Cine por consejo de Unitalia. Sabía, sin embargo, que los más grandes directores, como Bertolucci y otros, habían pasado por allí. Me enfurruñaba en mi rincón y, cuando me preguntaban, no contestaba. Todos los jóvenes realizadores me escogían para hacer su primera prueba. Yo era muy fotogénica y ya muy solicitada. Me decía a mí misma:«Están locos.¿Qué se proponen conmigo?».Me vine abajo y me volví a Túnez.

Los periódicos italianos escribieron:«Claudia vive un cuento de hadas; es solicitada por todo el mundo y ella se escapa ».Era el día de Navidad; en todas partes estaba mi foto en portada. Luego, Unitalia contactó con mis padres, diciéndoles que el productor Franco Cristaldi quería que yo firmara un contrato por siete años. Regresé a Italia y allí rodé mi primera película,«Le pigeon », con Mastroianni, Gassman...

— Y conoció a Cristaldi.
—Sí, pero nunca me casé. Fue toda una historia...demasiado larga y demasiado personal para contársela. El era el director y ganó mucho dinero conmigo. Yo sólo tuve un estatus de empleada con contrato de exclusividad de mil novecientos cincuenta y ocho a mil novecientos setenta y tres.

— Después,usted llegó a las esferas internacionales en mil novecientos sesenta y tres con «La pantera rosa ».
—Esta película fue realizada en Italia, con Peter Sellers, David Niven y conmigo en el papel de Dala, una princesa india. Fue un éxito enorme. De hecho, fue el año mil novecientos sesenta y tres el que marcó el comienzo de mi ascenso internacional. Ese fue el año mágico. Después del estreno de los dos éxitos internacionales «El gatopardo » y «Ocho y medio », Hollywood contactó conmigo.

—Su encuentro con Sergio Leone en «Hasta que llegó su hora » fue algo determinante....
—Ese sigue siendo un filme mítico. Tuve mucha suerte. Cuando llegué a Berlín el año pasado, donde me entregaron el Oso de Oro por el conjunto de mi carrera, subí al escenario con la música de esa película. Eso multiplicó mi emoción. Estaba a punto de llorar, pero completamente feliz. Además, tenía el papel principal, lo que constituía una gran novedad, pues habitualmente, en un «western »,el primer papel lo encarna siempre un hombre. En la película estuve al lado de grandes como Henry Fonda o Charles Bronson.

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