Acudimos a la fertilización "in vitro"
Se enteró del problema una semana después de que sus dos años de matrimonio con el campeón de tenis André Agassi quedara oficialmente anulado, en julio de 2000 (cosa que le permitió a ella y Chris, ambos católicos, casarse por la Iglesia). —Se publicó que hicieron falta dos años, siete intentos y un aborto natural antes de conseguir que el tratamiento funcionara
—Me quedé embarazada inmediatamente después de terminar «Cabaret» en Broadway (finales de dos mil uno), pero perdimos el bebé a los tres meses —dice, suavizando la voz y enroscando la larga melena con mechas rubias que la caracteriza en un nudo improvisado. Y a ello añade—: Crees que eres la única persona del mundo (a la que le ha pasado), después hablas con la gente, y prácticamente todas las personas que conozco que tienen hijos han perdido un bebé. Entonces supe que era posible que yo me quedara embarazada. Sencillamente, nos sometimos a la fecundación «in vitro», hasta que funcionó.

—Pero no perdían la esperanza...
—Hay un elemento con el que no podemos jugar, y ése es Dios, pero tenía que hacer todo lo que estuviera en mi mano, y afortunadamente, Chris me ayudó a mantener el sentido del humor. Tienes las hormonas revueltas. Un día estás como loca y al siguiente te embarga la alegría. Recuerdo un día en el supermercado con Chris en que empecé a llorar. No sabíamos si estaba embarazada o si lo que quería era vomitar. Sencillamente, me sentía patética. Miré a mi alrededor y dije: «Estoy llorando en la sección de latas», y él me dijo: «¿Quieres ir a llorar junto a los lácteos?». Me hizo reír. Te sientes una especie de fracaso como mujer porque no sientes como propios ni tus emociones ni tu cuerpo, pero si logras mantener el sentido del humor y te centras en lo que estás haciendo, y además tienes una familia increíble, logras superarlo.

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