—Curiosamente, tu primera hija, Olivia, nació hace veintidós años en Ibiza y, María también ha nacido en la isla; es como cerrar un círculo, quizá el círculo de la maternidad.
—Estoy convencida de que éste es el cierre más hermoso que Dios me ha podido dar, las mujeres que han tenido hijos a mi edad y más avanzada aún saben lo extra ordinario que puede ser.
—¿Significan tus palabras que no vas a tener más hijos?
—Sí, siento que es un ciclo concluido. Mi cuerpo ya ha dado sus frutos, y crear un hijo tira mucho de la propia naturaleza de la madre, aunque también te renueve y te de fuerza.
—¿Eres consciente de ser un ejemplo para muchas mujeres que tienen hijos a una edad avanzada y que tienen dudas y miedos?
—Sí, creo que hay que confiar en la vida. Si muchas mujeres tienen la menopausia a esta edad, a otras nos puede venir un hijo y la vida es como es, no hay que anticipársele ni negarla. Y aunque pueda ser inevitable tener miedo, la Naturaleza es sabia.
—A la niña la habéis puesto de nombre María Isabel.
—Sí, María Isabel, en honor a la madre de Pau, que se llamaba así. Cuando yo estaba embarazada de Antonio le dije que si era niña la llamaría como ella. Y se puso muy contenta. Como no pudo ser en esa ocasión, porque vino un varón, ahora he querido rendirle ese homenaje, aunque a la niña la llamaremos siempre María. Curiosamente, Isabel también es el nombre de la hermana mayor de mi madre, a la que yo quería y admiraba mucho. Y también mi bisabuela se llamaba así. Es un nombre que está muy dentro de mi familia.
—¿Cómo es María?
—¡Qué voy a decir yo! Es muy buena, sensible y preciosa. La primera impresión que tuve cuando la vi es que se parecía mucho a su hermano Antonio y a Pau. También tiene algo de mí. En la cara tiene un poco los rasgos de todos los seres que amo. Tiene personalidad desde el primer momento en que nació, con los ojos muy abiertos y mirándolo todo, parece como si siempre hubiera estado entre nosotros. Es algo increíble. La verdad es que en los hijos siempre se ve lo mejor.
—Dicen que los padres tienen debilidad por los hijos, ¿cómo lleva Pau el nacimiento de María?
—Está muy emocionado y sólo quiere tiempo para celebrarlo con ella y conocerla. Y es cierto que el padre tiene una relación especial con la hija, eso se nota desde el principio.

—Me imagino que para los hermanos, el nacimiento de María es un gran acontecimiento.
—Están un poco conmocionados, se quedan extasiados mirando a su hermana. Cada uno lo vive a su manera. Y dicen cosas como que es preciosa y muy pequeña...

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