La princesa Mette-Marit preparó a su esposo, el príncipe Haakon, con motivo del 30º aniversario de éste una fiesta de cumpleaños sencilla, privada y con sorpresa incluida: un concierto de su artista favorito.
Pulse sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotos

“Nos alegramos mucho y queremos dar al niño una formación firme y una infancia tan normal como sea posible. Y lo mismo para Marius", declaró el príncipe Haakon sobre su próxima paternidad.



22 JULIO 2003
Un cumpleaños sencillo, privado y con sorpresa incluida. Así fue la fiesta que la princesa Mette-Marit preparó a su esposo, el príncipe Haakon, con motivo de su 30º aniversario. Primero, un almuerzo íntimo, con apenas 50 invitados entre familia y amigos, en Maageroe. Una comida estival, que se prolongó durante, al menos, cuatro horas, a la que, salvo el rey Harald que se encontraba en España participando en la regata Brietling de Islas baleares, asistieron todos los parientes y amistades más cercanos del Príncipe. “Podría haberlo celebrado por todo lo alto, pero tenía muchas cosas que hacer en estos días: exámenes, trabajos, la mudanza de Londres...”, comentó el Príncipe satisfecho.

Los regalos de cumpleaños, con que fue obsequiado, fueron de lo más variado. Pero de todos ellos, dos le hicieron especial ilusión –antes, claro está, de que conociera en que consistía el de su esposa, Mette-Marit-: una vela de windsurf, de los Reyes noruegos, y un equipo de surf, de sus primos de Brasil. Aquellos, sin embargo, eran tan sólo el aperitivo. Lo mejor estaba por llegar: un concierto de su cantante favorito, Jan Garbarek, en el Slottsfjellet de Toensberg la misma noche de su cumpleaños, por gentileza de la princesa Mette-Marit.

Un concierto sorpresa
Un total de 15 personas componía el séquito real que partió de la casa de campo de Maageroe al concierto. Entre ellas, se encontraban la reina Sonia, la princesa Marta Luisa, sin su marido -Ari Behn se quedó a cuidar a la pequeña Maud Angélica, que también había ido a Maageroe para celebrar el cumpleaños de su tío-, y, como no, una radiante Mette Marit que estaba especialmente orgullosa de que su marido no descubriera la sorpresa.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.