Todo sobre mi piel

Todo lo necesario para crear una piel impecable.

Polvos traslúcidos
¡Es hora de recuperarlos!
Rescatemos esa pequeña joya cosmética del olvido en el que está cayendo: los polvos, sueltos o compactos, son una maravilla. En rostros sin maquillaje, unifican la tez y matizan brillos sin restar ni un ápice de naturalidad. No por nada, ¡son uno de los trucos favoritos de Cindy Crawford para llevar una falsa cara lavada! Cuando se lleva base, prolonga su duración, da suavidad y quita brillos. Sólo hay un secreto para que queden bien, basta con aplicar muy, muy poca cantidad, usando siempre una brocha específica. Esta apenas debe rozar la piel, pasando por ella como una caricia: así nos aseguramos que queda el producto justo.

El fondo de maquillaje
Hay uno para cada mujer
El rey de los productos de la tez. El producto que se multiplica hasta el infinito para ofrecer una solución para cada necesidad. ¿Cómo no caer rendida a sus pies?
A la hora de elegir entre las mil y un bases que existen - y acertar - conviene seguir ciertas reglas.
1. Hay que buscar el más adecuado al tipo de piel. Libre de aceites para cutis grasos o mixtos; más nutritivo para los secos o muy emoliente para las pieles maduras. De esta forma, tiene también una acción de tratamiento y evitamos reacciones indeseadas.
2. Después, hay que apostar por la cobertura deseada, más ligera cuanto más natural sea el efecto buscado. Si, por el contrario, se necesita tapar más las imperfecciones, conviene una fórmula más cubriente.
3. El paso siguiente es elegir el color. No olvidemos que ha de ser siempre, siempre, ¡siempre! exacto al de la tez. A veces es tentador escoger uno más oscuro, para verse algo más morena, pero pensemos en el implacable paso del tiempo: la base que recién aplicada se ve tostada, al cabo de cinco horas queda a manchas, algo que pasa desapercibido si es del mismo tono de la piel. Por cierto, la única manera de asegurarse cómo queda la base sobre el cutis es probándolo. El test más adecuado pasa por extender varios trazos de diferentes colores en la zona de la mandíbula, darles unos minutos y esperar: el que quede más invisible al cabo de ese tiempo es el correcto.

El toque final
El modo de aplicación queda a gusto del consumidor: sea con pincel (para exquisitas); con esponja o con los dedos, lo único importante es comenzar siempre con poca cantidad, insistir algo más en las zonas que requieren más cobertura y no olvidarse de la línea de la mandíbula. Y, por supuesto, chequear el resultado final a la luz del día, ¡que la iluminación del baño puede ser muy traicionera!

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