Cibeles marca las tendencias de maquillaje para el próximo otoño-invierno

Vuelve el color y el rojo recupera protagonismo en la mayoría de los desfiles

Pese a que normalmente relacionamos el invierno con colores húmedos y oscuros, alejados de la gama más colorista y viva propia de la primavera, las tendencias de maquillaje vistas en la última edición de la Pasarela Cibeles otoño-invierno 2002-2003 rompen con este tópico. Así, el color se abre camino y encuentra su hueco. Cobra de nuevo protagonismo en la mayor parte de las colecciones el rojo, en todos sus matices: rojo pasión para los labios, que vuelven a teñirse de color; rojo fuego para las uñas y un rojo intenso en pómulos y ojos. No quiere esto decir que desaparezcan el blanco y el negro: estos dos colores básicos siguen presentes en la paleta cromática, como lo demuestran las colecciones de Devota y Lomba, Spastor y Julie Sohn.

Los diseñadores han presentado propuestas para iluminar el rostro de una mujer femenina, elegante, sensual, con ciertas reminiscencias barrocas. Los ojos siguen teniendo toda la fuerza del maquillaje en muchas colecciones. A esta tendencia se suman diseñadores como Javier Larrainzar, Pedro del Hierro, Elio Berhanyer, Miguel Palacio, Kina Fernández, Victorio & Lucchino o Felipe Varela. Por su parte, la mujer de Roberto Torretta, aunque se adapta a esta tendencia, huye de su representación más excesiva, y matiza esta propuesta hiper femenina con ideas para una mujer urbana y funcional.

Otra tendencia que se impone con fuerza es la denominada Rainbow, una explosión de color y vitalidad. La paleta cromática tiene los 7 colores del arco-iris como protagonistas, en estado puro o mezclados entre sí. Azul, amarillo, verde, rojo, naranja, violeta y rosa reclaman su sitio para le próximo otoño-invierno. Así lo creen al menos Agata Ruiz de la Prada, Juan Duyos y Andrés Sardá.

Por su parte, otro grupo de diseñadores plasman en sus colecciones sus vivencias personales, sus impresiones y sus homenajes a la mujer, ajenos a las tendencias que impone la calle. Sus miradas se vuelven hacia el cine, el teatro y sus recuerdos personales. Así, los años 20 sirven de inspiración a Fernando Lemoniez, mientras que Ángel Schlesser convierte a Grace Kelly y Audrey Hepburn en sus musas, unas mujeres elegantes y discretas, que apuestan por los inocentes maquillajes con leves toques cromáticos.

Por su parte, Roberto Verino, que volvió su mirada al frío polar en la colección que ha marcado su retorno a la Pasarela Cibeles, presenta, acorde con esta visión, un maquillaje escarchado, con colores cromo y tonos brillantes en labios y pómulos. El encargado de poner el broche de oro a este certamen de la Pasarela Cibeles, el diseñador valenciano Francis Montesinos, busca en los años 50 para rendir un particular homenaje a Balenciaga, sin abandonar el color, protagonista en sus maquillajes.

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