'Un perfume no se explica, se vive'

François Demachy y Francis Kurkdjian, dos de los perfumistas más importantes del momento, han visitado recientemente España, y nos hablan de su vida dedicada al mundo de los aromas

“El perfume es el toque final de un vestido”. Detrás de esta frase, está nada más y nada menos que Christian Dior. Un diseñador mítico apasionado de los aromas. Una prueba más de la importancia de elegir el perfume adecuado en el momento adecuado. Y si hay una época en la que los perfumes cobran si cabe más protagonismo, ésa es la Navidad, cuando se convierten en una de las mejores alternativas para regalar. Nosotros también queremos haceros un regalo, en forma de entrevista con dos de los perfumistas más importantes del momento, François Demachy, perfumista de Dior, que recientemente ha tenido un encuentro con la prensa española, y Francis Kurkdjian, uno de los mejores perfumistas del mundo, quien ha visitado recientemente también nuestro país.

 

 



FRANCIS KURKDJIAN Y SU NUEVO PROYECTO
Nacido en París, en 1969, empezó colaborando para grandes casas de perfumes, como YSL, Guerlain, Dior, Jean-Paul Gaultier, Aqua di Parma o Lanvin, entre otros. Fue en el año 2001, cuando se erigió como el primer perfumista en crear perfumes a medida. Un paso más lo dio en 2009, cuando creó su propia marca de perfumes: La Maison Francis Kurkdjian (en España, se vende en Le Secret du Marais).

¿En qué momento decidió que quería dedicarse al mundo de los perfumes?
Con 15 años, leí un artículo sobre cuatro perfumistas en una revista francesa. Su historia era tan apasionante como la profesión que me hizo descubrir. Fue un verdadero descubrimiento. Después de leer este artículo, escribí una carta a diferentes casas de perfumes. De esta forma conocí la existencia del ISIPCA, la única escuela de perfumistas del mundo. Conseguí plaza en esta escuela y allí realicé mis estudios con 20 años.

¿Qué aroma le recuerda a su infancia?
Mi recuerdo olfativo más importante es sin duda alguna el olor del piso de mis abuelos: un apartamento pequeño donde se mezclaban los olores de Oriente. Había una habitación que llamábamos «Bezdig Ségniag» (habitación pequeña en armenio) que para mí escondía grandes tesoros. Servía de taller de costura para mi abuelo y de despensa para mi abuela. Los aromas a plancha caliente, muletón, a tiza de sastre, al aceite de la máquina de coser de mi abuelo, a las telas, mezclados con los alimentos que mi abuela guardaba en ese pequeño espacio: las conservas de hojas de viña, del «Lanaï Touchy» (repollo marinado y macerado con granos de cebada, sal, miga de pan y limón), de las aceitunas, de las especias (canela, comino, curcuma, mahaleb, pimientas…) y los diferentes tarros de comida que mi abuela hacía por miedo a no tener suficiente….

¿Algún aroma que le desagrade? ¿Y el que mejor sensación le provoca?
Me pasa como a todo el mundo, no me gustan los olores desagradables de la vida urbana, la polución de cualquier tipo… En cambio no tengo un olor favorito, salvo el olor del cuello de la persona que amo.

A veces, cuando olemos un perfume, nos recuerda a otros que ya hemos probado con anterioridad, ¿piensa que ya está todo dicho en el mundo de las fragancias?
Ocurre como en cualquier profesión estética, siempre hay algo nuevo que decir. El perfume marca la historia del hombre y el hombre perfila la historia del perfume.

Ha trabajado para Dior, Elie Saab, Lancôme, Jean Paul Gaultier... ¿Cuál es el aroma creado por usted del que se siente más orgulloso?
Siento un afecto particular por cada una de las marcas para las que he trabajado. No tengo razones para hacer ninguna diferencia. Son experiencias muy distintas. Algunos perfumes no han tenido ningún éxito, otros son mundialmente conocidos. Para cada una de mis creaciones he puesto la misma energía, he trabajado con la misma pasión y devoción. Para mí son todos iguales.

¿Puede decir que ya ha creado su 'aroma perfecto'?
Si pensara que he creado el perfume perfecto, habría dejado de trabajar. Es la búsqueda de la perfección lo que me empuja a crear y a sobrepasar mis límites y mi imaginación.

¿Qué hay detrás de La Maison Francis Kurkdjian? ¿Es este proyecto la culminación perfecta para su carrera?
La creación de Maison Francis Kurkdjian es una etapa muy importante de mi carrera de perfumista e incluso de toda mi vida. ¿De cuándo data la creación de una marca que lleve el nombre de un perfumista-compositor? De memoria, diría que François Coty, en 1904. Hace más de 100 años y desde entonces los creadores de perfumes han perdido su legitimidad de compositor pero también de artista. Hay un gran paso entre reflexionar y decidir, entre crear y componer. Al abrir mi Maison (Casa), tenía ganas de proponer un universo olfativo que fuera más allá de las convenciones, con total libertad en el tono y con un ejercicio de estilo que me son propios, quería insertar el perfume en mi época conservando la excelencia y la exigencia de la tradición que han dado su reconocimiento a la Escuela Francesa: una técnica de creación irreprochable, la calidad sin concesiones, que sea para las materias primas utilizadas, los frascos o los estuches que creo. ¡Soy el primer perfumista del siglo XXI que pone su nombre en un frasco y que firmo mis creaciones sin esconderme detrás de una marca!

¿Es más satisfactorio crear un best seller o disfrutar del proceso de creación de un perfume 'a la medida'?
Para mí es lo mismo, contar una historia. Lo esencial es que el perfume encuentre el público para el que está destinado. Mi trabajo, también es eso…

¿Son los hombres o las mujeres más exigentes a la hora de elegir un perfume?
No lo sé. No es mi trabajo. En muy pocas ocasiones estoy en contacto con los clientes. Yo formo a los embajadores de mis perfumes para que puedan hablar de mis creaciones con mis palabras y mis inspiraciones. La elección de un perfume, es como el encuentro con el amor. No hay que forzar las cosas, sobre todo hay que abrir los sentidos.

Llega la Navidad, una época en la que se venden miles de perfumes. Recomiéndenos alguno con el que no fallar.
Precisamente he creado para esta Navidad un coffret descubrimiento de mis perfumes femeninos y masculinos, un vestidor olfativo que se compone de ocho pequeños frascos. Cada uno contiene un perfume diferente de la casa. He partido de la idea de que al igual que cambiamos de armario, podemos cambiar también de perfume según nuestro estado de ánimo. Así tenemos 8 posibilidades más de acertar con este regalo.






DETRÁS DE LOS AROMAS DE LA 'MAISON DIOR'
Conocer a François Demachy es, no hay duda, un privilegio. Así, como unas privilegiadas, nos sentíamos las periodistas de belleza en el Hotel Santo Mauro, cuando tuvimos la oportunidad de conocerle y, sobre todo, escuchar las reflexiones de uno de los perfumistas más importantes del momento, responsable de los aromas de la casa Dior. “Tener un propio perfumista es una forma mucho más cercana de crear un perfume. Estás más en relación con la casa. Realmente uno vive la casa. Es una gran familia y esto es fundamental”, explicaba en relación a la importancia de que las firmas de moda tengan su propio perfumista. “Cuando uno es perfumista de una casa no basta con sacar perfumes y ya está. Un perfume es algo vivo. Y eres responsable de él de la A a la Z”.

Demachy es natural de Grasse, la auténtica cuna del perfume, por lo que parecía predestinado por ello a dedicarse al mundo de los aromas. “En Grasse uno está bañado por los olores. Allí los aromas forman parte de la vida cotidiana”. De allí guarda algunos de sus recuerdos olfativos de infancia: “Recuerdo cuando atravesaba los campos de Grasse, con el jazmín, por ejemplo. Y el olor del café, el perfume de mi madre...”.

Nos habló de los aromas que se parecen a otros: “Si alguna casa saca un perfume que tiene cierto éxito, todo el mundo intenta subirse al carro. Yo pienso que no hay que seguir la tendencia, sino crear tendencia”. Todo eso teniendo en cuenta que “el perfume es muy subjetivo. Nuestras materias primas poco a poco van marcando la diferencia. A fin de cuentas, en la fórmula de un perfume hay 30-40 o 50 ingredientes, y si en cada uno hay una pequeña diferencia, al final hay una gran diferencia… ¡espero!”.
Ingredientes entre los que tienen un papel protagonista las flores. “Las flores hacen tanto en el trabajo de un perfumista… son su caja de herramientas. No hay muchos perfumes femeninos sin flores. Las flores están en la base de cada perfume. Amar las flores es parte de nuestro día a día”.

Demachy disfruta de cada momento de su trabajo. “Es un placer hacer perfumes, disfruto de mi trabajo. El amor que se pone en cada etapa del perfume se nota en el resultado. Empieza por la persona que recoge las flores. Estamos preocupados por hacer las cosas perfectamente”. Y tal vez por eso, también le preocupa cómo acercar los perfumes clásicos a las nuevas generaciones, tal vez con un apego a los aromas diferente. “Es una responsabilidad proponer versiones más accesibles. Un perfume no se explica (puedes contar algo de él), se vive. Hay que despertar esa curiosidad, estimular esas ganas de llevar perfume en los jóvenes, y que alguien esté además orgulloso de llevarlo. Un perfume es, ante todo, una emoción”.

Y, tal vez, la pregunta del millón... ¿de qué depende que un perfume tenga éxito? “Por desgracia no lo conozco. Si no, intentaría hacer solo éxitos. Creo que todos los éxitos son buenos perfumes. Pero hay también buenos perfumes que no son éxitos. Y es difícil encontrar la razón. Ahora triunfan los más golosos. Exacerbando esa tendencia se logran éxitos, tal vez efímeros. No hace mucho triunfaban los más frescos. Hay tendencias”. Algunos de los aromas de Dior siguen siendo grandes éxitos. “Siempre hay una provocación en los perfumes clásicos de Dior. Siempre hay algo excesivo. Explicar un éxito a posteriori siempre es fácil. Hay perfumes demasiado precursores, no hay que adelantarse demasiado. Hay que buscar el momento perfecto para sacarlo, el momento adecuado”.

Y detrás del nariz de Dior, hay un hombre, ante todo, humilde. “No me considero un artista. Aunque el perfume sea considerado como una obra de arte. Soy más un artesano que un artista. No es solo la creatividad, la imaginación. La influencia de la técnica es fundamental. No se puede comparar a Mozart o Picasso con nosotros. No creo que estemos a ese nivel. No hay que exagerar. Hay que saber ser humilde”.

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