Floris: más de 250 años creando aromas

Los exclusivos perfumes de la firma siguen triunfando entre la alta sociedad británica y los famosos

A partir de ese momento, la fama de Floris comenzó a expandirse, gracias en gran medida al boca a boca, en los círculos de la alta sociedad londinense. La originaria barbería se convirtió en una elegante tienda donde se vendían fragancias y accesorios de belleza, entre los que destacaban los bellos peines hechos a mano importados desde Menorca. Aún hoy se conservan los mostradores de la tienda, realizados en caoba española procedente de la Exposición Universal de 1851.

Pero si por algo Floris se ha convertido en un nombre mítico en Gran Bretaña es por su relación con la realeza. La firma ha obtenido numerosas distinciones, como la de crear los perfumes de la Reina Isabel II y elaborar los productos de baño del Príncipe de Gales. Y es que prácticamente todos los miembros de la realeza, no sólo británica sino europea, durante los siglos XVIII y XIX, compraban en Floris, costumbre que se mantiene hoy en día.

De hecho, sus fragancias mediterráneas eran las favoritas de la Reina Madre. Y, en 1995, el príncipe Carlos concedió su Distinción Real a Floris para producir una serie de productos (concretamente una línea de artículos de tocador) para la Highgrove Collection, cuyos beneficios fueron destinados a la Fundación Benéfica Príncipe de Gales.

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