El famoso perfumista Jean-Paul Guerlain anuncia su retirada

Abandona a los 65 años la compañía que lleva su nombre

Estos primeros días de enero pueden convertirse, sin duda, en los de las grandes retiradas. Si hace apenas unos días, sorprendía la noticia de que el diseñador Yves Saint Laurent decía adiós al mundo de la moda, ahora es Jean-Paul Guerlain, uno de los grandes nombres de la perfumería, quien ha confirmado su marcha.

La prestigiosa casa francesa confirmaba la noticia de que Guerlain, representante de la quinta generación de una familia de perfumistas, abandona la compañía. "Tiene 65 años, que es la edad de jubilación en Francia, y ha decidido dedicarse un poco de tiempo a sí mismo", explicaba Thibault Ponroy, presidente de Guerlain.

Jean-Paul Guerlain deja de crear perfumes, aunque su retirada, como confirmó el propio Ponroy, no es total, pues el prestigioso nariz seguirá implicado en la casa que lleva su nombre, como consejero. Y es que un hombre que ha dedicado toda su carrera a la perfumería, no la abandona tan fácilmente, pues su vida siempre estará unida al mundo de los aromas.

Jean-Paul prácticamente se crió entre bellos frascos de fragancias míticas, pues nació en el seno de una de las familias de perfumistas más importantes de la historia, fundada en 1848 y que es considerada la compañía de perfumes más antigua de la historia. Cuando su abuelo Jacques, quien le había iniciado y aconsejado sobre los aromas, falleció, fue Jean-Paul quien se hizo cargo de la casa Guerlain. Pronto se labró un nombre que hoy es una leyenda en el negocio de la perfumería, y desarrolló aromas que ya han adquirido el calificativo de clásicos, como Samsara, Eau de Guerlain o Vetiver.

En 1994, la casa Guerlain fue comprada por el poderoso grupo de Bernard Arnault. Al parecer, esta decisión no fue del agrado del maestro perfumista, pero finalmente decidió trabajar con sus nuevos socios, como consejero artístico de perfumes de LVMH. Ahora, Guerlain ha decidido poner punto final a su carrera, en una época en la que lo artesanal ya no se valora como antes. Y es que corren malos tiempos para la Alta Costura y para su alter ego olfativo, la Alta Perfumería.

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