Esencias para el espíritu (I)

Llámelo fuerza, energía o don, pero el poder de la mente cambiará la concepción de la belleza

El caviar, los extractos de algas, el musc o el sándalo son algunos de los cientos de materiales que cuando se introdujeron en los productos de cosmética revolucionaron el mundo de la belleza. Ahora, la intuición está abriendo nuevos caminos en este campo.

Ya no basta con hacer mil experimentos químicos, descubrir fórmulas reveladoras o diseñar un frasco con forma de libélula. Ha llegado el momento de que la intuición entre a formar parte del mundo de la belleza. Por fortuna, la ciencia está entrando en la parte espiritual del ser humano al mismo tiempo que las compañías de cosméticos dan más importancia al aspecto espiritual que al físico.

Quizás estas ideas tan etéreas sean difíciles de comprender, pero un ejemplo puede aclararlo todo. La nueva compañía de cosmética Själ basaba la creación de sus productos en la ciencia, hasta que Kristin Petrovich, cofundador de esta firma, decidió enviar una lista de ingredientes y muestras de fórmulas a la intuitiva Victoria Bulls. ¿Por qué a ella? Quizás creía en su instinto como herramienta de trabajo.

Una noche, Victoria Bulls soñó con el acantilado blanco de Dover, lo que condujo a Petrovich a un extraño extracto marino localizado allí. Esta clase de productos extraídos de fuentes no científicas provocó que los laboratorios cambiasen su manera de trabajar. Quizás suena a casualidad, pero fue pura intuición. "Hay una asombrosa sinergia entre las sugerencias intuitivas y los descubrimientos químicos. Si la gente cree en el lado espiritual, la cosmética funcionará mejor. Esta es la clave", afirma Petrovich.

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