¿Un frasco de perfume luciendo un vestido? Desde hace cinco años Jean Paul Gaultier lo hace posible, logrando que la sensual silueta de mujer de la fragancia Classique también siga las tendencias marcadas por la moda cada temporada.

El frasco viste sus mejores galas con la llegada de la primavera. Cuando llega el buen tiempo, el diseñador se encarga de cubrir los característicos frascos con uno de los diseños de su último desfile para esta temporada. Desde el año 1997, el creador francés se inspira en sus aplaudidas colecciones para poner una nota de color a sus originales perfumes.

Y como no podía ser de otra manera, el envase escoge el ambiente alegre y sexy del último desfile de su colección primavera- verano de pret à porter 2001. La puesta en escena mezclaba el cuero con vestidos hechos de pañuelos, repletos de estampados en forma de lilas, tulipanes o pensamientos, con un absoluto predominio del malva.

La edición primaveral limitada de Classique no ha hecho sino recoger estos rasgos: colores pasteles y flores. Espalda descubierta y escote provocador, el ajustado vestido está adornado con un lazo a modo de collar. Un diseño muy veraniego, ideal para una fragancia fresca y floral.

Ésta es la quinta vez que los frascos del Eau de Toilette se convierten en improvisados modelos de Gaultier. Cada año, recoge lo más característico de la pasarela y lo refleja en los frascos. La colección comenzó con un traje tatuaje al estilo árabe y continuó en 1998 con un diseño para un verano muy latino. Después vinieron diseños inspirados en Extremo Oriente (1999) y en el exótico paisaje de Tahití (2000). Un auténtico lujo para coleccionistas.

Más sobre