Lo disfrutamos a diario y en las ocasiones más especiales no se descuida una buena fragancia. Hoy en día, es una de las industrias más rentables, pero, ¿alguna vez se ha preguntado cuándo comenzó la costumbre de perfumarse? Sorpréndase, pues la historia de la perfumería es tan antigua como la de la propia Humanidad y es que a nuestros antepasados también les gustaba desprender agradables aromas.

Aunque parezca increíble, desde la Edad de Piedra el perfume es utilizado por los hombres. Nuestros más lejanos antepasados incineraban maderas aromáticas para complacer con el humo a sus divinidades, pero no eran tan coquetos como para usar esos aromas para el uso personal.

Según diferentes estudios, el incienso, que no ha perdido actualidad, viene utilizándose desde hace más de cinco milenios. Los aromas obtenidos a base del humo del incienso, la mirra y otras resinas y maderas se ofrecían a los dioses en la mayoría de las civilizaciones antiguas.
Precisamente, el primer perfume que usaron los mesopotámicos fue el incienso, hace la friolera de 4.000 años. Mezclaban esta aromática sustancia con agua y aceite para luego frotar sobre su cuerpo.

Y es que las primeras noticias escritas que nos han llegado sobre el uso de los perfumes los hemos encontrado en Mesopotamia. Según se desprende de múltiples restos arqueológicos, esta civilización ya trabajaba en la elaboración de ungüentos y perfumes. La reina Schubab de Sumer, por ejemplo, usaba cosméticos en el año 3.500 a.C. y los guardaba en bellos envases, pues el perfume siempre ha ido unido a los recipientes en los que se presentaba.

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