Los 3 trucos de Harvard con los que comerás menos y te sentirás mejor

Una triple fórmula para mantenerte sana y no engordar sin necesidad de hacer dieta

Desde hace unos años, muchas celebrities han olvidado las dietas restrictivas para perder peso. En vez de eso, el control de porciones se ha convertido en su clave para manterener el tipo. Emily Ratajkowski, por ejemplo, aseguraba que su secreto para disfrutar de los carbohidratos siempre que le apetece consiste en saber cuándo parar. O la actriz búlgara Nina Dobrev, que atesora uno de los tipazos más admirados de Hollywood y también confía en primar la calidad sobre la cantidad: "Antes comía tres platos llenos todos los días y casi no era capaz de moverme al terminar". Para imitar a ambas estrellas y olvidarte de los 'alimentos prohibidos' a partir de ahora, los expertos de la prestigiosa Universidad de Harvard han revelado los 3 trucos con los que dejar de asaltar la nevera y saber cómo parar cuando el estómago te dice 'basta' (aunque la cabeza no lo haga).

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"Intento incluir el tamaño de mi pulgar en grasas, el tamaño de mi palma en proteínas y luego añado verduras sin límite. Ojalá lo hubiera aprendido en el colegio". La vida de Nina Dobrev se transformó cuándo descubrió que no tenía por qué renunciar a sus recetas favoritas, sino aprender a cocinar con el porcentaje de nutrientes adecuado. Los expertos apoyan el enfoque de la intérprete. De hecho, moderar la cantidad de comida que tomas al día es uno de sus tips para mantenerte en el peso ideal: "Analiza qué actividad realizas y qué necesita realmente tu cuerpo. Huye de las comidas copiosas o las súper raciones, no repitas, coloca todo de una vez en el plato y permanece sentada, así evitarás también comer con los ojos. No necesitamos comer tanto", explican los nutricionistas del método de adelgazamiento Kilos Out. 

Desde la Universidad de Harvard también creen que la clave para alcanzar un peso saludable está en la moderación. Para ayudarte a conseguirlo, especialistas en nutrición han elaborado una estrategia de 3 claves con las que levantarte de la mesa sin la sensación de que te has pasado de la raya, sino satisfecha y con energía para aprovechar el día. Cambios tan sencillos como estar atento a lo que comes, tener cuidado con las dos 'eses' y preguntarte a menudo si de verdad tienes hambre son los consejos científicos que te ayudarán a comer sano. 

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1. Cuidado con los alimentos de la 'S'

Desde Harvard señalan a la sal como la primera enemiga de este plan de moderación con la comida. La segunda es el azúcar (sugar en inglés). El motivo es que ambos condimentos dan sabor a los platos y activan el apetito, por eso se tiende a comer más alimentos muy salados o muy dulces de la cuenta. Además, tanto la sal como el azúcar suelen ser los protagonistas de platos ultraprocesados, opciones que normalmente se asocian a un alto contenido calórico. Para combatirlo, los especialistas recomiendan que elijas materias primas saludables y que, cuando tengas algún antojo, lo saborees sin remordimientos controlando las porciones. 

2. ¡Mira al plato!

Más que no separar los ojos de la comida, a lo que se refieren los expertos es a que disfrutes de verdad del momento, sin móvil, televisión, ni otras distracciones que provoquen que comas por inercia. Lejos de ser algo nuevo, el mindful eating (alimentación consciente) lleva un tiempo de máxima tendencia como respuesta a la desconexión de la realidad que implantó el uso constante de dispositivos tecnológicos. Para romper estos hábitos, Ananda Ceballos, instructora del programa Mindful Eating Concious Living (MECL), revela un tip con el que conseguirlo: "Intenta hacer un ejercicio de respiración y/o de relajación antes de cada comida, te ayudará a comer de forma tranquila y anclarte al momento presente". 

3. Escucha a tu cuerpo

Por último, saber qué es lo que te pide tu cuerpo en cada momento y no asociar todas las sensaciones con el hambre es fundamental. ¿Sabías que muchas de las veces en las que te apetece un snack lo que en realidad necesitas es agua? Desde la marca Matriskin explican que: "En numerosas ocasiones nuestro cerebro confunde el hambre con la sed, con lo que si bebemos a lo largo del día tendremos menos ganas de ‘picoteo’ entre horas. Beber un vaso de agua antes de las comidas principales contribuye a saciarnos y a reducir la ingesta". En cuanto al problema de comer como respuesta a un problema emocional, actividades como el deporte o ponerte el reto de esperar 10 minutos antes de ir a la cocina a picotear son algunos trucos con los que frenar la ansiedad. 

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