Lo último: tratamientos faciales pensados para no maquillarte en verano

Unifican el tono de la piel, aportan luminosidad, suavizan las imperfecciones... El 'no make up' nunca había sido tan real

En verano, más que en ninguna época del año, apetece dejar un poco de lado algunos de nuestros básicos a la hora de maquillarnos y optar por texturas más ligeras. Ya te contábamos las alternativas a tu base habitual. Pero lo cierto es que no siempre puedes salir de casa sin unificar tu tono. Al menos hasta ahora, cuando descubras que sí, hay tratamientos estéticos que te permiten prescindir del maquillaje. ¿Los motivos que te convencerán? Te ayudan a unificar el tono de la piel como una BB Cream, cierran los poros al igual que un cushion, aportan luz al igual que los iluminadores y pueden difuminar las líneas de expresión del mismo modo que un primer.

Algunos ejemplos de estos tratamientos de efecto no make up make-up los encontramos en el centro madrileño Slow Life House. El primero es Venus Freeze, que sigue siendo uno de los tratamientos favoritos de muchas celebrities internacionales antes de cualquier alfombra roja, como Cara Delevingne, Yasmine Le Bon o Lisa Snowdon. Combina pulsos magnéticos y radiofrecuencia multipolar. Es adecuado para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles, y no hay nada que impida realizarlo durante los meses de sol. Además del efecto tensor, que es notable, mejora la elasticidad, la textura y la calidad de la piel. Las arrugas y las líneas de expresión se difuminan de inmediato y a medio plazo, incrementa la producción de colágeno y refuerza la piel. Tienen una duración de 30 minutos y se recomienda una por semana hasta obtener el efecto deseado y realizar una sesión de mantenimiento cada dos meses (precio: 100 € por sesión).

Los nuevos 'peelings', buenos aliados

El segundo de ellos, con efecto make up es el Peeling PRX-T33, un innovador tratamiento que estimula los fibroblastos y los factores de crecimiento sin generar inflamación ni daño en la piel y evitando que ésta se “pele”. Una exfoliación química –sin peeling- que se puede hacer en todas las épocas del año independientemente del grado de bronceado de la piel. Combina un peeling convencional a base de ácido tricloroacético al 33% y ácido kójico al 5% con peróxido de hidrógeno. De este modo activa el proceso regenerativo de la piel sin ser agresivo con la epidermis. Los efectos se aprecian en una sola sesión y a los pocos días mejora el brillo y la luminosidad de la piel, que se muestra más sonrosada, reduce las manchas, cicatrices o marcas de acné y tensa notablemente la piel. Las sesiones tienen una duración de 30 minutos y se trata tanto rostro como escote (precio: 120 €).

También puedes optar por los peelings personalizados, como los que propone Felicidad Carrera en sus centros, con el sistema Bio-regenerador (SBR). Una nueva generación de peelings químicos que consiste en una combinación única de activos totalmente customizable que consigue los resultados de los tradicionales sin sus efectos secundarios. Tanto es así que son aptos incluso para las pieles más sensibles. La clave es afinar la fórmula y combinar los ácidos con activos regeneradores. Más de 100 tratamientos diferentes son posibles gracias a la combinación de sus componentes, que van desde el conocido retinol a extracto de ortiga, pasando por numerosos ácidos cosméticos. Por eso, se parte de un riguroso diagnóstico y estudio del estado de la piel del paciente, básico para obtener los mejores resultados de este sistema. Una vez creado el perfil de la paciente se deciden los activos que contendrá “su” tratamiento. Tras el tratamiento se aprecia una luminosidad notable en la piel y en función del protocolo seleccionado un efecto diferente: mejora del acné, del eritema solar, de la psoriasis, fotorrejuvenecimiento, control del exceso de grasa, efecto antiedad, antimanchas, flash de belleza, mejora de la cuperosis, tratamientos post-láser o post infiltraciones (precio: 160 €).

Mejorar la textura 'sin filtros'

Y si lo que quieres es una piel en general más unificada y luminosa, apunta el Protocolo Clarendon también de Slow Life House. La elección del nombre no es casual. Se trata de un tratamiento cuyos efectos pretenden simular los obtenidos después de retocar nuestros selfies con uno de los filtros más utilizados de Instagram. Este protocolo se realiza en dos sesiones, y primero se lleva a cabo un peeling, mientras que diez días después, se infiltra mediante mesoterapia el plasma rico en plaquetas previamente extraído de la paciente. Al finalizar se se hace una mascarilla oclusiva con el plasma sobrante y péptidos de colágeno. ¿Qué se consigue? Se produce una mejora inmediata de la textura de la piel. El tono se unifica y desaparece cualquier discromía. Además, aumenta considerablemente la luminosidad de la piel y a medio plazo aumenta la firmeza y se minimizan las pequeñas arrugas. Salvo que haya un grado alto de envejecimiento de la piel basta una sesión para apreciar los resultados (precio: 395 € el protocolo completo).

Hay más opciones que pueden ayudarte en este objetivo de una piel perfecta sin maquillaje, y una de ellas son los faciales a base de vitamina C, que le aportan un extra de luminosidad a tu piel. Es el caso del que proponen en los centros Le Petit Salon (tras el de Madrid, acaban de abrir su segundo centro en Valencia). Con productos de la gama de vitamina C de la firma Natura Bissé, propone un tratamiento antioxidante-reafirmante que ayuda a reforzar y reparar las células dañadas del rostro, cuello y escote, aportar luminosidad y unificar el tono, y además tiene acción antiedad e hidratante. En el centro explican que es ideal para todo tipo de pieles, pero en especial para las deshidratadas y fumadoras. La exfoliación, hidratación y nutrición se realiza con productos de la línea de vitamina C de la firma española. Después de 60 minutos de tratamiento se obtiene una piel firme, tersa, luminosa y reparada de los daños producidos por los agentes externos (precio: 80 €).

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