Consejos para conseguir un cuello firme y seductor

Las cremas hidratantes y algunos ejercicios de tonificación ayudan a mantenerlo impecable

A menudo, prestamos muchos cuidados y mimos al rostro dejando el cuello en un segundo plano cuando, en realidad, su piel es bastante más frágil y vulnerable que la de la cara. No por casualidad esta zona del cuerpo es una de las que antes acusa el paso del tiempo, perdiendo su tonicidad y tersura. Si no quiere que esto ocurra, no pierda de vista las siguientes recomendaciones para lucir un cuello impecable y muy seductor:

-Aplique día y noche cremas hidratantes, nutritivas y reafirmantes. La mejor manera de hacerlo es con movimientos hacia los lados, debajo de la mandíbula (para estimular así el drenaje linfático), y con gestos descendentes desde el rostro hacia el escote.

-Antes de esto, no olvide nunca limpiar y desmaquillar la zona correctamente.

-Ahora que se acerca el verano, tenga en cuenta que el cuello es una de las zonas más afectadas por la acción de los rayos solares. Por este motivo es muy importante ‘mimarlo’ especialmente con cremas solares de alta protección.

-Mantener la posición y el cuello erguido es fundamental. En este sentido es muy importante que, cuando se trabaja frente a un ordenador, la pantalla del mismo esté a la altura de la vista. De esta manera impediremos que el cuello adopte una postura forzada y antinatural.

-Evite dormir con una almohada demasiado alta o estar mucho tiempo leyendo en la cama con la cabeza apoyada en cojines. Estas posturas perjudican la musculatura del cuello y se corre el riesgo de sufrir contracturas.

Algunos ejercicios de tonificación

-Si quiere tonificar los músculos del cuello y combatir la papada, forme una ‘O’ exagerada con la boca, sintiendo cómo se estira toda la zona. Haga este gesto diez veces, aguantando de tres a cinco segundos en cada ocasión. Después, practique otra serie, esta vez marcando la letra ‘U’, para acabar con otra serie, esta vez con una ‘X’.

-Para definir la línea de la mandíbula, cierre las manos y haga un puño. Con los nudillos, masajee desde la barbilla hasta las orejas mediante gestos circulares y rítmicos. Después, y ya con las palmas, dé pequeños golpes, como ligeras bofetadas, en la misma zona, siempre del centro hacia los lados.

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